miércoles, 23 de mayo de 2018

Niñato

de Adrián Orr. España, 2017 72’.
23 de mayo de 2018. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas.

La vida diaria de un padre y tres niños. Él compone canciones de hip-hop y uno de ellos estudia muy mal. Vemos fragmentos de su humilde cotidianidad.

El padre es buena gente y a los niños no les molesta la cámara. Son las bazas principales de un documental que tiene escenas que recuerdan a las del estupendo La hora de los deberes de Ludovic Vieuille que vimos en febrero en El Documental del Mes. Pero son las menos. A Niñato le falla el dispositivo (no muy bien definido) y la intención (algo imprecisa). El buen cine debe captar la vida, pero también tiene que saber contarla.

martes, 22 de mayo de 2018

Invitación de boda

de Annemarie Jacir. Palestina, 2017. 96.
22 de mayo de 2018. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Un joven palestino recorre Nazareth con su padre entregando invitaciones a familiares y amigos para la boda de su hermana. Él ha venido desde Italia donde lleva una vida bastante diferente de la que desearía su padre. 

Las conversaciones entre el padre y el hijo en el Volvo y las visitas de cortesía a diferentes casas componen una historia pequeña pero magnífica sobre muchas cosas. Sobre la distancia y el afecto entre dos generaciones y dos modos de vida. Sobre las sombras que un conflicto eterno proyecta en la cotidianidad de unos palestinos condenados a vivir sin patria. O sobre la forma en que el tiempo y la ausencia pueden hacer aún más emotivos los lazos familiares. Y todo eso con la deliciosa compañía de un padre y un hijo a los que da gusto ver cuando hablan y también cuando callan. Uno querría seguir acompañándolos de casa en casa entregando invitaciones. O asistir a esa boda en la que ojalá esté también la madre.

lunes, 21 de mayo de 2018

María by Callas

de Tom Volf. Francia, 2017. 113’.
21 de mayo de 2018. Cines Los Prados, Oviedo.

La vida de la María Callas a través de sus imágenes y sus palabras. Y también de su extraordinaria voz en eventos destacados. Hay filmaciones fragmentarias, entrevistas intercaladas y momentos musicales tan poderosos como cabe esperar de una película sobre ella.

El personaje tiene bastantes diferencias (y también algunas similitudes), pero la película me ha recordado al magnífico documental de Asif Kapadia sobre Amy Winehause. En ambos las protagonistas están siempre presentes y todas las imágenes son anteriores a su muerte. En María by Callas las palabras son siempre las de la diva. Palabras exquisitas pronunciadas en entrevistas o en actos públicos y palabras exquisitas recogidas de cartas y documentos. La película quiere acercarnos a la vez a la artista y a la persona. Y lo hace consiguiendo que pasen en un suspiro estas dos horas de imágenes fragmentarias. Por lo demás, Tom Volf parece estar de acuerdo con Fernando y Jonás Trueba en que hay que respetar siempre la integridad de las canciones. Por eso elige piezas musicales magníficas y deja que veamos a María Callas interpretándolas completas. La oportunidad con que se intercalan en el relato hace que este documental sea una delicia para melómanos y profanos.

domingo, 20 de mayo de 2018

Sieranevada

de Cristi Puiu. Rumanía, 2016. 173.
20 de mayo de 2018. Teatro Filarmónica, Oviedo. V.O.S.

Asistimos a los preparativos de una comida familiar rumana. Acompañamos a uno de los hermanos y a su mujer desde su discusión en el coche hasta que, ya al anochecer invernal, por fin se sirven los platos. Es una ceremonia especial. El padre ha fallecido y esa comida es un rito en el que un cura bendice la casa, amigos y vecinos comparten las viandas y el hermano pequeño hereda el traje del padre. 

Tres horas en familia dentro de un piso pequeño esperando poder comer. O mirando como espera esa familia. Lo vemos todo desde la perspectiva de un invitado invisible (¿quizá la del propio padre que contemplara esa despedida?). La cámara observa desde el pasillo, entra en la cocina, en el comedor... Y sale a la calle para comprobar que las tensiones humanas también pueden surgir mientras se aparca un coche. Algunos ritos rumanos nos resultan bastante ajenos pero buena parte de lo que vemos nos es muy familiar. Al menos a los que hemos vivido en pisos pequeños los preparativos de comidas familiares con mucha gente.

sábado, 19 de mayo de 2018

Hannah

de Andrea Pallaoro. Italia, 2017. 95.
19 de junio de 2018. Centro Municipal Integrado Pumarín, Gijón. V.O.S.

Acompañamos la triste cotidianidad de Hannah. El silencio de una cena en la que su marido cambia una bombilla, el ingreso de él en prisión por algo que niega haber hecho, el sosiego que a ella le aporta el niño ciego de la casa en que trabaja o la catarsis que le permite el taller de expresión escénica al que asiste cada día. También asistimos a sus rutinas solitarias en la casa, al ostracismo familiar al que se la somete por lo que ha hecho él o al descubrimiento de los motivos por los que su marido está en la cárcel. Por eso entendemos por qué quiere ver a esa ballena varada en una playa.

Apenas hacen falta palabras. La contención del gesto y la composición del plano hacen de Hannah  una película extraordinaria. Con un personaje no muy diferente, Charlotte Rampling ya estaba magnifica en 45 años de Andrew Haigh. Aquí es la protagonista absoluta de una historia de silencios sobre sufrimientos impuestos por condenas transitivas (Hannah debería dar mucho que pensar sobre los efectos secundarios de esa tendencia dominante a considerar las de victima y victimario como condiciones inmutables y no como circunstancias superables). Su interpretación es ajustadísima, tanto en la contención triste que predomina en su personaje como en esos momentos radicalmente expresivos en los que consigue transmitir la fuerza de algo que, más que interpretado, parece vivido. Pero su extraordinario trabajo tiene el mejor testigo en la cámara y la sintaxis fílmica de Andrea Pallaoro. La elegancia sosegada de las imágenes es mayúscula y el manejo del encuadre y la profundidad de campo es siempre impecable pero nunca efectista. Por lo demás, la forma en que Pallaoro dosifica la información permite que asistamos a este drama en femenino singular sintiendo que nos importa más lo que le sucede a esta mujer que lo que haya podido hacer su marido. Al dejar esos sucesos fuera de campo Andrea Pallaoro quiere que sea el espectador quien interprete el alcance del delito. Pero también le obliga a asumir que en modo alguno justifica el castigo que sufren seres como Hannah.

jueves, 17 de mayo de 2018

La mujer que sabía leer

de Marine Francen. Francia, 2017. 98’.
17 de mayo de 2018. Cines Los Prados, Oviedo.

Un pueblo francés se queda sin hombres. Los soldados se los han llevado a todos a un destino desconocido, así que las mujeres tienen que organizarse para continuar con las faenas de cada estación. Las más jóvenes hacen un pacto para compartir al primer hombre que aparezca por allí. Se llamará Jean y será un fugitivo que pasará algún tiempo con ellas. Sobre todo con Violette.

Con un formato 4:3 y una fotografía muy cuidada, La mujer que sabía leer (extraña expresión para una película que se titula Le semeur) está llena de escenas bucólicas rodadas con mucha elegancia y poca música. La historia es interesante y las imágenes son poderosas. Sin embargo, las maneras resultan quizá demasiado exquisitas. Ella lee a Voltaire y él es un herrador con ademanes demasiado delicados para lo que cabe esperar en un remoto pueblo a mediados del XIX. Marine Francen cuenta la historia con parsimonia, pero la belleza y contención de sus imágenes hacen que la película se vea con agrado.

lunes, 14 de mayo de 2018

Vengadores. Infinity war

de Anthony Russo y Joe Russo. EE.UU., 2018. 95.
14 de mayo de 2018. Cines Parqueastur, Corvera.

Un dios salvaje llamado Thanos se propone resolver los problemas globales con una solución radical: exterminar a la mitad de la gente. Eso sí, de forma muy justa. Al azar. Para lograrlo solo tiene que encontrar las gemas que le faltan a su ultrapoderoso guante. Los superhéroes de Marvel intentarán evitarlo.

Apología del mamporro. Paroxismo de los efectos especiales. Irrelevancia de la trama. Así me parecen estas dos horas y media de peleas continuas con un final nada feliz en el que el malo se sale con la suya. Al menos hasta la próxima entrega.

domingo, 13 de mayo de 2018

Fixeur

de Adrian Sitaru. Rumanía, 2016. 99.
13 de mayo de 2018. Teatro Filarmónica, Oviedo. V.O.S.

Radu es un periodista rumano que hace de mediador para unos colegas  franceses. Ellos quieren hablar con una menor que fue llevada a París para ejercer la prostitución y que, tras denunciar al proxeneta, ahora está en su país al cuidado de unas monjas que no permiten entrevistas. Pero Radu es tenaz y finalmente lo consigue.

No es una película sobre la trata de blancas. Tampoco sobre el periodismo de investigación invasivo. Más bien explora los límites éticos de la tenacidad y del empeño. Así, el impresionante encuentro con la menor en el coche tiene tanta fuerza como ese contenido epílogo con el niño en la piscina. Fixeur trata de una historia real que da bastante que pensar. Sobre todo porque Adrian Sitero sabe cómo contarla.

sábado, 12 de mayo de 2018

Un sol interior

de Claire Denis. Francia, 2017. 94.
12 de mayo de 2018. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Isabelle busca al hombre de su vida en la madurez. No lo será el banquero con el que está ahora. Ni el actor con el que pasó una noche especial. Ni ese hombre ajeno a su círculo artístico con el que se encuentra tan bien. Hay otros hombres por los que ella no muestra mucho interés. Incluido ese adivino al que consulta sobre su futuro sentimental.

Juliette Binoche está estupenda en esta película que casi no tiene planos en los que ella no esté. Su personaje dubitativo resulta interesante y, en su reivindicación de la madurez femenina sentimentalmente activa, tiene alguna vecindad con la magnífica Gloria de Sebastián Lelio (aunque la película chilena es bastante mejor). El tono de esta historia es sosegado y las cuitas de Isabelle son más que comprensibles. Por lo demás, el diálogo final con el personaje que interpreta Gérard Depardieu y el rostro de Juliette Binoche mientras el adivino le habla de su futuro son un broche perfecto para esta historia en la que Claire Denis parece tener las cosas bastante más claras que en Los canallas.

miércoles, 9 de mayo de 2018

A fábrica de nada

de Pedro Pinho. Portugal, 2017. 177’.
9 de mayo de 2018. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

Unas furgonetas empiezan a sacar máquinas de una fábrica portuguesa en la noche. Los trabajadores lo impiden y se hacen fuertes para evitar su cierre y liquidación. Entre tensiones por el presente y conversaciones sobre el futuro van pasando los días en esa fábrica que ya no produce nada.

La antítesis de Ned Ludd doscientos años después en una fábrica portuguesa. Ahora el enemigo no son las máquinas sino quienes quieren llevárselas. Es el retrato local de una crisis global que podría tener en la resistencia de estos trabajadores portugueses un referente para la izquierda europea. Así lo ve el activista argentino que les anima a construir un proyecto autogestionado. Una utopía que llegó a ser real en el mismo espacio en el que se filmó esta película y que convirtió una fábrica de OTIS en una cooperativa que funcionó entre 1975 y 2016. A fábrica de nada es interesante pero también bastante larga. Sus casi tres horas transmiten algo del tedio vivido por esos trabajadores en sus largas jornadas vacías. Aunque también hay conversaciones trufadas de marxismo que me han recordado aquellas tan interesantes que Pere Portabella filmó en El sopar.

martes, 8 de mayo de 2018

Mi querida cofradía

de Marta Díaz. España, 2018. 90’.
8 de mayo de 2018. Cines Parque Principado, Lugones.

Carmen no sale elegida hermana mayor de su cofradía y acaba dejando inconsciente a Ignacio, el tipo que sí lo ha sido.  En su ausencia y ante la inminencia de la procesión, los cofrades deciden nombrarla a ella.

Los ambientes semanasanteros andaluces podrían dar para una estupenda película, pero esta no lo es. Ni siquiera aprovecha las cautivadoras músicas que suelen acompañar a los tronos (como sí lo hacía el estupendo documental Señorita María. La falda de la montaña del colombiano Rubén Mendoza) o las imponentes escenas que siempre deparan las salidas o recogidas de cualquier paso ante una iglesia meridional. Mi querida cofradía se queda en interiores domésticos de gentes que se dicen cofrades pero no parecen ejercer.

lunes, 7 de mayo de 2018

Roman J. Israel, Esq.

de Dan Gilroy. EE.UU., 2017. 129’.
7 de mayo de 2018. Cines Parque Principado, Lugones.

Roman J. Israel es un abogado comprometido con los derechos civiles que nunca sale del despacho. Es concienzudo y hábil en su trabajo, pero las vistas en los juzgados las ha llevado siempre su socio, un hombre venerable que acaba de tener un infarto del que ya no se recuperará. El cierre del despacho que compartían desde hace muchos años le obliga a buscar un nuevo trabajo en un bufete que lleva casos menos comprometidos. Deprimido y frustrado en un mundo que no es el suyo se deja caer por unos días en la tentación de una buena vida sin escrúpulos. Pero solo por unos días.

Dan Gilroy vuelve a ofrecernos una película extraordinaria con un Denzel Washington superlativo. En Nightcrawler, su magnífica ópera prima, Jake Gyllenhaal interpretaba a un personaje que compartía con este abogado una singular tenacidad y un extrañamiento radical de los usos y costumbres establecidos. Aquel personaje parecía completamente ajeno a los pruritos morales y este no parece saber vivir fuera de los principios axiológicos. Pero los dos son unos guías extraordinarios en unos mundos tan relevantes en nuestras sociedades como son los mediáticos y los judiciales. Hay, por tanto, muchos paralelismos entre los personajes, los escenarios y la profundidad de los análisis entre estas dos magníficas historias que uno ve con el máximo interés. Pero sobre todo, las dos películas comparten un gran calado crítico sobre la sociedad norteamericana, un aliento moral notable y una gran lucidez en el modo de plantear las encrucijadas a las que se enfrentan estos personajes extraños y fascinantes. Por eso sorprende que no se hable mucho más del singular cine de Dan Gilroy. Seguramente porque muchos críticos no quieren o no saben ver lo que este magnífico director nos propone con sus guiones perfectos y sus historias éticamente radicales pero completamente accesibles. Ojalá que haga pronto otras películas tan buenas como estas. Y que la crítica le preste la atención que merece.

viernes, 4 de mayo de 2018

Un lugar tranquilo

de John Krasinski. EE.UU., 2018. 95.
4 de mayo de 2018. Cines Parqueastur, Corvera.

En un mundo postapocalíptico asediado por criaturas feroces una familia sobrevive en una granja. Tienen que mantener un silencio absoluto porque esos bichos son ciegos pero acuden al menor ruido que hagan sus víctimas. La cosa se pondrá más difícil cuando la madre tenga que dar a a luz a un nuevo hijo.

La idea es poderosa y aún funciona mejor con la inclusión del personaje de esa niña sorda interpretada por la joven actriz Millicent Simmonds que también lo es y que estaba magnífica en la estupenda Wonderstruck. El museo de las maravillas de Todd Haynes. Con un dispositivo en el que sobran las palabras y los sonidos tienen el mayor protagonismo, Un lugar tranquilo es una película de terror contenido y bien dosificado que atrapa sin asustar. De hecho, solo le sobran un par de subrayados sonoros en escenas banales. Pero eso es la excepción porque la mayor parte de la película llega a hacerse interesante para quienes como yo no somos adictos al género. No tiene la fuerza de otras películas sobre situaciones comparables como Soy leyenda de Francis Lawrence o La carretera de John Hillcoat, pero está en esa línea.  

jueves, 3 de mayo de 2018

Félicité

de Alain Gomis. Senegal, 2017. 123.
3 de mayo de 2018. Teatro Filarmónica, Oviedo. V.O.S.

Félicité canta cada noche en un garito de Kinshasa. Allí va a verla Tabu, un hombretón algo pasmado que la quiere bastante. El hijo de Félicité tiene un accidente y tendrían que operarle, pero ella no consigue el dinero para pagar la intervención y finalmente pierde una pierna. La música, los sueños, los afectos y los dramas que vive Félicité son los ejes de esta historia.  

Hay un drama humano en un contexto pobre, pero la película no solo retrata eso. Es un ejercicio poético y casi metafísico en torno a una mujer que puede ser muy bella o bastante menos, pero que siempre resulta magnética. Las imágenes se suceden quizá con cierta parsimonia, pero el conjunto es cautivador y tiene un pulso narrativo que va bastante más allá de las convenciones del cine sobre dramas humanos. Las músicas, los momentos oníricos en el agua y las imágenes naturalistas en esas calles desoladas hacen de Félicité una película mucho más que interesante. Y una prueba de que el buen cine también se hace en África.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Alma mater

de Philippe Van Leeuw. Bélgica, 2017. 87’.
2 de mayo de 2018. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

Una madre, un suegro, unos hijos y algunos allegados permanecen encerrados en el único piso habitado de un edificio en una ciudad en guerra. Al amanecer uno de los refugiados sale y es tiroteado por un francotirador. La madre se lo oculta a la joven esposa del hombre que yace en el patio. Quiere mantener la espera hasta que las sombras de la noche les permitan salir sin riesgo a rescatarlo. La situación es dramática. Y empeora cuando unos desalmados entran en la casa.

La guerra desde dentro. Desde uno cualquiera de los miles de hogares sirios que tuvieron que ser abandonados en los últimos años. Igual que los personajes de esta historia la cámara no sale de ese espacio asediado. Así asistimos con ellos al miedo que provoa el asedio y a los dilemas que ha de enfrentar esa madre coraje que interpreta una Hiam Abbass soberbia que profundiza en un registro próximo al de su personaje en la magnífica Una botella en el mar de Gaza de Thierry Binisti. Alma mater es un alegato antibelicista sobrio y de maneras impecables. Un retrato magnífico de esa dignidad heroica que muchas personas anónimas conservan en las peores circunstancias. Una película imprescindible que debería ver todo el mundo.

sábado, 28 de abril de 2018

Barbara

de Mathieu Amailric. Francia, 2017. 98.
28 de abril de 2018. Cines Van Dyck, Salamanca. V.O.S.

Una película sobre la cantante Barbara. O una película sobre la actriz Jeanne Balibar interpretando el papel de la cantante Barbara. O una película sobre el actor Mathieu Amalric interpretando el papel del director de esta película sobre la cantante Barbara. O todo eso a la vez.

Mathieu Amailric me encanta como actor. Y en Barbara demuestra que es también un gran director. Dirigiéndose a si mismo y a Jeanne Balibar en unas interpretaciones estupendas consigue que  solo lamente una cosa: no saber más de aquella cantante francesa para poder disfrutar mejor de esta película. Pero no importa. La música, las interpretaciones y el dispositivo narrativo hacen que haya sido un gusto pasar esta tarde por los Van Dyck de Salamanca.

jueves, 19 de abril de 2018

Heartstone

de Guðmundur Arnar Guðmundsson. Islandia, 2016. 129.
19 de abril de 2018. Centro Niemeyer, III Festival de cine LGBTIQ, Avilés. V.O.S.

Thor y Kristian son dos adolescentes muy amigos que viven en un pequeño pueblo islandés. Los dos tienen problemas con sus familias y con su entorno. Kristian porque se siente atraído por Thor y él porque no acaba de hacerse mayor ni de saber cómo ha de ser su relación con las chicas.

¿Será la latitud y los soberbios paisajes lo que hace tan buenas a las películas islandesas? Guðmundur Arnar Guðmundsson se une a la lista de directores de ese país que últimamente parece ser garantía de cine conmovedor. Heartstone es un retrato áspero y naturalista de (y desde) una adolescencia rural que vive problemas propios de unas edades en las que no es fácil distinguir la amistad del amor. El trabajo de los jóvenes actores es tan notable como la elegancia y cercanía con que se muestran los dilemas a los que se van enfrentando sus personajes. Así que ya digo, Islandia nunca defrauda. Y no solo por sus paisajes. También por las historias que allí crean sus cineastas.

miércoles, 18 de abril de 2018

They

de Anahita Ghazvinizadeh. Qatar, 2017. 80.
18 de abril de 2018. Centro Niemeyer, III Festival de cine LGBTIQ, Avilés. V.O.S.

Los padres de J. se han tenido que ir repentinamente para atender a una tía. Así que su hermana llega a casa con su novio para acompañarle durante unos días. Son momentos importantes porque el tratamiento para demorar la decisión sobre su identidad sexual ya no puede prolongarse más.

Cotidianidad familiar entre personas que se quieren y se tratan bien. La historia fluye entre conversaciones banales y momentos alegres que derrochan tolerancia y armonía (entre generaciones, entre culturas y entre sexos más o menos definidos). Así que el tema por el que esta película se incluye en la programación de este festival (supongo que la "I") no es más relevante en esta historia que la calidad del sosegado retrato que Anahita Ghazvinizadeh hace de una adolescencia perfectamente consciente de sus problemas y con una notable lucidez para enfrentar una decisión tan importante como difícil. They no es solo una película LGTB, es sobre todo una buena película.

lunes, 16 de abril de 2018

Señorita María. La falda de la montaña

de Rubén Mendoza. Colombia, 2019. 90.
16 de abril de 2018. Centro Niemeyer, III Festival de cine LGBTIQ, Avilés.

La señorita María es un hombre maduro que lleva siempre falda en la hermosa falda de una montaña colombiana. Su vida es muy modesta, pero su bondad es tan ingenua y enternecedora como su elegancia.

Seguramente en todos los pueblos del mundo hay personajes singulares de los que una cámara se podría enamorar. Pero hay que encontrarlos y tener el pulso narrativo justo para que no parezca existir nada entre el espectador y esos seres fascinantes. Y eso lo sabe hacer magníficamente Rubén Mendoza que, desde el preámbulo inicial en la carretera hasta el final de los títulos de crédito, demuestra que está haciendo cine del bueno, ese que no importuna ni manipula a las criaturas que muestra. La estupenda música semanasantera (a cargo de una orquesta local de niños), los contextos religiosos del vecindario y la forma en que nos muestra el trabajo de María en el campo y su deliciosa relación con los animales, ponen de manifiesto que Rubén Mendoza quiere mucho lo que hace y sabe muy bien cómo hacerlo. Así que al salir del cine uno desea toda la felicidad del mundo para María y todo el éxito que se merece el director de esta magnífica película.

O ornitólogo

de João Pedro Rodrigues. Portugal, 2016. 118.
16 de abril de 2018. Centro Niemeyer, III Festival de cine LGBTIQ, Avilés.

Un ornitólogo observa tranquilamente somurmujos y cigüeñas negras en unos cañones del nordeste de Portugal. Tras perder el control de su piragua acaba inconsciente en una orilla de donde lo rescatan unas chinas que están haciendo el camino de Santiago y se han perdido por la zona. Luego la historia se va haciendo extravagante y el ornitólogo acaba matando a un pastor, deambulando por los valles portugueses y convertido en un San Antonio al que acompaña una paloma blanca que bien podría ser metafórica.

Ya antes de esas derivas metafísicas que casi llegan a ser involuntariamente hilarantes, el director apunta maneras cuando en un río represado hace aparecer de repente unos rápidos. O cuando permite que el actor pose verticalmente sus prismáticos Leica sobre la arena con las lentes sin cubrir. A partir del encuentro con las chinas cristianas toda verosimilitud desaparece y la historia va tan a la deriva como la embarcación del protagonista. Lamentablemente el periplo de la piragua fue breve, pero la película duró casi dos horas.