martes, 23 de enero de 2018

Bye bye Germany

de Sam Garbarski. Alemania, 2017. 101.
23 de enero de 2018. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Tras la liberación de los campos, muchos judíos quieren dejar Alemania e ir a los Estados Unidos. Entre ellos el grupo que lidera David que se dedica a vender ropa de cama con mucha habilidad. Él está siendo investigado por haber hecho de bufón de los nazis. Solo así consiguió salvarse.

Una historia tranquila y bien contada sobre aquellos judíos que se preguntaban por qué habían sobrevivido. La amargura es tierna, la comedia es contenida y el ritmo es lo suficientemente sosegado como para que la historia no resulte truculenta ni trágica. Así que el director de la estupenda Irina Palm sabe tratar con respeto y bondad a unos personajes a los que sitúa en ese momento crucial en el que acababan de salir del infierno pero no podían olvidarlo.

lunes, 22 de enero de 2018

El instante más oscuro

de Joe Wright. Reino Unido, 2017. 125.
22 de enero de 2018. Cines Parqueastur, Corvera.

Winston Churchill es nombrado primer ministro en el momento más difícil. Justo cuando el ejército británico está acorralado en Dunkerque y muchos creen que lo mejor es negociar con los alemanes.

Esta es la tercera película que vemos en los últimos meses sobre aquel episodio dramático de la Segunda Guerra Mundial. Su mejor historia de Lone Scherfig y Dunkerque de Christopher Nolan fueron magníficas. Sin embargo, El instante más oscuro no pasa de discreta. La interpretación de Gary Oldman seguramente será muy valorada pero no consigue que a mi me conmuevan las cuitas de su personaje. El guión y la música escoran hacia lo previsible así que solo la fotografía y la ambientación resultan estimables. Por lo demás, los que proponen transigir con Hitler parecen bobos y los dos personajes femeninos (su mujer y su secretaria) no se salen del tópico. Así que El instante más oscuro es una película entretenida que se ve bien, pero que aporta más bien poco.

miércoles, 17 de enero de 2018

Nuestra vida en la Borgoña

de Cédric Klapisch. Alemania, 2017. 113’.
17 de noviembre de 2018. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

El hermano mayor vuelve a la Borgoña cuando está a punto de morir su padre. Se fue antes de que muriera la madre y en este tiempo el hermano menor y la hermana se han tenido que ocupar del padre enfermo y de los viñedos familiares. Cuando el padre muere a ellos les quedan propiedades vitivinícolas que valen seis millones de euros pero que no pueden dividir. Los tres conviven durante un año y el hermano mayor se reconcilia con todo aquello de lo que huyó.

Película enológica y de pequeños conflictos familiares con final feliz. El guión tiene defectos y baches importantes y la parte relacionada con el vino pretende mostrarnos lo mucho que saben y lo bien que trabajan este tema en Francia. Así que esta historia que treintañeros que reciben una herencia, no solo económica, resulta amable y medianamente entretenida. Pero también olvidable.

lunes, 15 de enero de 2018

El invierno

de Emiliano Torres. Argentina, 2016. 95.
15 de enero de 2018. Teatro Filarmónica, Oviedo.

En una hacienda de la Patagonia un viejo capataz se encarga de cuidar a las ovejas y de dirigir a los hombres que cada temporada son contratados para esquilarlas. Los propietarios piensan que ya es viejo y lo sustituyen por un joven de Misiones. El primero no se adapta a vivir fuera de ese lugar y al segundo, que tiene mujer e hijo, no le dejan tener una vida familiar allí. Cuando en el invierno se queda solo suceden cosas extrañas que inquietan al nuevo capataz. Las provoca el otro que quiere que el joven se vaya para poder regresar a lo que considera su hogar.

Con paisajes bellísimos que en su soledad parecen primos hermanos de los de la cautivadora Jauja del Lisandro Alonso, asistimos a una historia de personajes silentes y gestos contenidos. Los dos actores están muy bien y la historia fluye como un western tranquilo en el que la truculencia final parece pertinente. Sin embargo, siendo muy grato ver cómo transcurre la vida ganadera en estos entornos hermosamente extremos, la historia no llega a tener ni la onírica poesía de la de Lisandro Alonso ni la intensidad propia de un género cuyos escenarios suelen estar mucho más al norte. Por lo demás, no está muy claro por qué se ha incluido esta película en la programación de la VI Muestra de Cine Social y Derechos Humanos.

domingo, 14 de enero de 2018

Hotel Cambridge

de Eliane Caffé. Brasil, 2015. 100’.
14 de enero de 2018. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Estamos en un edificio de Sao Paulo ocupado por inmigrantes, refugiados y personas sin hogar. La organización es participativa y comprometida. La convivencia, cálida y respetuosa con la diversidad. La cuenta atrás para el violento desahucio los obliga a prepararse para defender ese espacio al que otros quieren ahora sacar rentabilidad.

Una película imprescindible de la que me quedo con dos nombres: Carmen (quizá Carmen Silva) y Lucía Pulido. La primera es la heroína que lidera esta comunidad utópica que tiene algo de la arcadia feliz. La segunda es una colombiana a la que vemos cantar apenas uno o dos minutos y de la que ya estoy buscando algún disco para volver a escuchar su hermosa voz. Hotel Cambridge tiene mucho que ver con Edificio España, la película de Victor Moreno que, mostrando la demolición interior de ese emblemático hotel madrileño, nos hablaba de la del propio país. Y también con Habitar la utopía, de Mariano Agudo, que situaba en una corrala sevillana una historia heroica y triste muy similar a la de este edificio paulista. Y es que Hotel Cambridge nos habla de cuestiones que, como el derecho a un hogar y la convivencia en la diversidad, no son solo brasileñas. Y lo hace con la apariencia de un documental naturalista de factura incidental, pero que contiene más poesía e inteligencia (en el guión, en la manera de poner la cámara y en el montaje) que muchas películas que reciben premios por ello. Así que, además de su pertinencia temática, los valores éticos y cinematográficos de esta película hacen que haya sido un acierto traerla al Niemeyer en el marco de la VI Muestra de Cine Social y Derechos Humanos que tiene lugar durante este mes en Asturias.

sábado, 13 de enero de 2018

Olvídate de Nick

de Margerethe von Trotta. Alemania, 2017. 110.
13 de enero de 2018. Cines Groucho, Santander.

Las exesposas de Nick compiten por el piso en el que vivieron con él en Nueva York. Y lo hacen compartiéndolo sin querer. Así van limando recelos y generando complicidades que les permitirán entender lo que siente una mujer cuando un hombre sobrevalorado la deja por otra más joven.

La primera mujer no trabajó pero tiene inquietudes literarias. La segunda quiere ser alguien en el mundo del diseño de moda. Y la hija de la primera le cae muy bien a la segunda. Así vemos la relación involuntaria entre estas tres mujeres de distintas edades (más de cincuenta, unos cuarenta y menos de treinta) y sus visiones de la vida. Casi en fuera de campo queda ese marido que apenas convivió con su hija y al que, sin muchos motivos, tanto quisieron sus esposas. Así que, tras la muy reflexiva Hannah Arendt, Marguerethe von Trotta vuelve a Nueva York para ofrecernos esta historia en la que, sin apenas salir de ese espectacular piso, asistimos a las cuitas aparentemente banales de estas tres mujeres. Si escorara más hacia la comedia, Olvídate de Nick sería una película más sobre adulterios y peripecias femeninas. Pero siendo una historia sencilla y sin muchas pretensiones tiene el encanto de mostrarnos cómo se ven a si mismas y cómo ven el matrimonio unas mujeres que fueron expulsadas de él.

viernes, 12 de enero de 2018

Loving Vincent

de Dorota Kobiela y Hugh Welchman. Polonia, 2017. 95’.
12 de enero de 2018. Cines Ocimax, Gijón.

El afán por entregar una carta de Vincent a Theo es el hilo conductor de la investigación que emprende el hijo del cartero un año después de la muerte de Van Gogh. Así se reconstruyen los últimos tiempos del artista en Auvers y la forma en que lo trataron las gentes del lugar.

El cine y la pintura pueden llevarse muy bien. Buenos ejemplos de ello son películas como El sol del membrillo, ese diálogo sublime entre dos artes que se afanan por detener y comprender el tiempo; Mr. Turner, la magnífica película en la que Mike Leigh retrató con Timothy Spall la madurez de aquel pintor; o Shirley: visiones de una realidad, la cautivadora propuesta de Gustav Deutsch que nos permitió asistir a trece fascinantes escenas inspiradas en otros tantos cuadros de Edward Hopper. La película de Leigh se centra en el artista, la de Deutsch en la obra y la de Erice sobre Antonio López en la dialéctica entre los artistas, sus obras y las dos artes. Al lado de cualquiera de ellas Loving Vincent parece un simple relato televisivo. Y no por la singularidad de esos colores y esas formas que el tenaz trabajo de muchos pintores ha hecho que parezcan proceder de la paleta de Van Gogh. Las imágenes que vemos son bellas pero las obras del holandés no parecen sugerir, como las de Hopper, un antes y un después del instante pintado que haga interesante su traslación al cine. Por otra parte, ese recurso estético tan frecuente en la animación actual de filmar las escenas con actores para luego pintarlas aporta poco si el relato es tan convencional como el de esta película. Así que Loving Vincent se queda en una simple indagación detectivesca con contenidos menos interesantes que los de la exposición sobre la enfermedad y los últimos tiempos de Van Gogh que tuvimos ocasión de ver hace año y medio en su museo de Amsterdam.

jueves, 11 de enero de 2018

Molly's game

de Aaron Sorkin. EE.UU., 2017. 141.
11 de enero de 2018. Cines Parqueastur, Corvera.

Molly Bloom tiene que defenderse. Y lo hace con un abogado integro al que por ahora no puede pagar. Se la acusa de estar en lo peor de las tramas mafiosas. Pero ella es solo una mujer muy lista que había organizado limpiamente partidas de poker en las que nada prohibido estaba permitido. El prometedor futuro que tenía como esquiadora y la compleja relación con su padre enmarcan una historia que muestra la preparación de su defensa y la singular carrera de esta mujer que fue capaz de acumular mucho poder sin llegar a corromperse.

Un relato trepidante sobre una historia real. Tanto el guión como el montaje hacen que la película pase en un suspiro. Y la estupenda interpretación de Jessica Chastain (que también estaba magnífica en películas tan buenas como El caso Sloane, El año más violento, La desaparición de Eleanor Rigby, La señorita Julia, La noche más oscura o Take Shelter) hace muy grata una historia que es bastante más que un buena película sobre timbas elitistas y peripecias judiciales.  En Moolly’s Game hay también unos diálogos bien escritos y muy intencionados. De hecho, las referencias a la mitología griega son tan pertinentes como la estructura de una historia en la que relación entre la hija y el padre (y tambíén la del abogado y su hija) y la génesis de una personalidad leal hacen que la película tenga un  dispositivo narrativo bien trabado que sigue dando bastante que pensar después de salir del cine.

lunes, 8 de enero de 2018

Los gigantes no existen

de Chema Rodríguez. España, 2017. 82.
8 de enero de 2018. Teatro Filarmónica, Oviedo.

Un niño vive en el bosque con un hombre y una mujer que no son sus padres. Ella perdió a su hijo y desde entonces quedó pasmada. Él le trajo a este otro quizá para compensarla. El hombre es un paramilitar guatemalteco que no dudó en asesinar al hermano del niño. Pero, ahora que su jefe le pide que lo mate, le asaltan muchas dudas. El niño vive en un mundo imaginario con el hermano pequeño que murió. Pero quizá podría tener otra vida con esa hermana mayor que ahora lo ha encontrado.

Se abre la VI Muestra de Cine Social y Derechos Humanos con esta película que hoy han presentado Chema Rodríguez y José Javier Martínez, el actor que borda el papel de ese paramilitar áspero y doliente (aunque se hace extraño ver a un actor español haciendo de guatemalteco humilde). Los gigantes no existen es una ficción inspirada en hechos reales que sucedieron en Guatemala en los años ochenta. Por el tema tiene algo que ver con Claudia, el estupendo documento teatral que vimos hace un mes en el TNC de Barcelona. Y por la forma me ha recordado a la  historia silente de La última tierra, la magnífica película del paraguayo Pablo Lamar que vimos hace año y medio  en el Eye de Amsterdam. Sin embargo, aunque me ha gustado más que Anochece en la India (la otra película que he visto de Chema Rodríguez), lo que se cuenta y cómo se cuenta no tiene la intensidad de esas otras dos estupendas historias. En el coloquio que siguió a la proyección se habló del drama real de aquel niño que se acabó convirtiendo en el abogado que logró que fueran juzgados los responsables de aquella masacre. Así que las hermosas imágenes del lago Atitlán y de los pueblos del entorno y el interesante coloquio tras la película casi me hacen perdonar esa estúpida anglofilia que nos obliga a soportar esa manía festivalera de proyectar las películas con subtítulos en ese idioma y que hoy nos ha dejado en ascuas sobre el contenido de lo que se dice en lengua maya (a nadie se le ha ocurrido subtitularlo en español). Por si eso fuera poco, hemos tenido que leer también en inglés la información final en la que se relaciona la historia de esta película con la tragedia que se vivió en Guatemala hace más de treinta años. No sé si el inglés acabará imponiéndose como lengua franca en el mundo, pero desde luego son muchos los españoles que hacen todo lo que pueden para que eso ocurra.

sábado, 6 de enero de 2018

Wonderstruck. El museo de las maravillas

de Todd Haynes. EE.UU., 2017. 120’.
6 de enero de 2018. Cines Los Prados, Oviedo.

Cincuenta años separan las escapadas a Nueva York de Ben y de Rose. Él es un niño que acaba de quedarse sordo por un rayo y que, tras la muerte de su madre, intenta encontrar a su padre con las únicas referencias de un viejo libro del Museo de Historia Natural y la dirección de una librería. Ella es una niña sorda que busca en un teatro de Nueva York a su madre porque no quiere vivir con su padre. Ben conoce a un niño de Queens con el que descubre un antiguo gabinete del museo y encuentra la librería en la que se unen las dos historias.

El director que retrató los años cincuenta en esa magnífica historia de amor femenino que es Carol nos lleva a las calles del Nueva York de los años veinte y los setenta con esta historia estupendamente ambientada que, ya solo por eso, sería una gran película. Pero al decidir que sus protagonistas sean sordos y que percibamos el mundo desde esa circunstancia durante buena parte de la película, consigue acercarnos a la belleza expresiva de ese cine mudo que, por tantos motivos, cautiva a Rose. Las historias de esos niños que buscan en Nueva York el sentido de sus vidas se intercalan magníficamente en el primer tramo de la película presidido por la hipnótica mirada con que los dos van descubriendo esa maravillosa ciudad con medio siglo de diferencia. Pero los vínculos entre las dos historias, con momentos tan hermosos como el encuentro en la librería o la noche en el museo de Queens, están tan bien trabados (con los lobos, la exposición sobre el origen de los museos, la tormenta, el meteorito, el rayo, las notas escondidas en los libros y en las maquetas...) que hacen de Wonderstruck una película cautivadora que da tanto gusto ver por las atmósferas de las dos historias como por el relato que las une. Así que, tras haber firmado películas tan evocadoras como Carol y esta, ojalá que Haynes nos lleve pronto a cualquier otra época.

lunes, 1 de enero de 2018

Una bolsa de canicas

de Christian Duguay. Francia, 2017. 110’.
1 de enero de 2018. Cines Los Prados, Oviedo.

En la Francia ocupada por los nazis una familia judía huye de París. Lo harán separadamente y nosotros seguiremos el duro periplo de los dos hermanos más pequeños.

Nada que ver con el dramatismo de esa otra travesía de unos hermanos que recoge la impresionante Lore de Cate Shortland. Una bolsa de canicas cuenta cosas importantes, como el drama de los judíos franceses durante la ocupación, que pocas veces vemos en el cine que nos llega del país vecino. Pero lo hace sin la fuerza que el tema merece y con un exceso de subrayados en la banda sonora y en esas codas emotivas con que se cierran algunas escenas.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Wonder

de Stephen Chbosky. EE.UU., 2017. 113’.
30 de diciembre de 2017. Cines Los Prados, Oviedo.

El primer curso escolar para August. Ya tiene diez años pero hasta ahora se ha educado en casa y ha estado siempre muy protegido por su hermana y sus padres. Nació con un problema genético que le provocó una gran deformidad en la cara que la cirugía no ha conseguido resolver por completo. Enfrentarse por primera vez a la escuela no será fácil para él. Veremos cómo lo va superando a lo largo de ese curso.

El director de Las ventajas de ser un marginado no podía hacerlo mal y, aunque la historia tiene todos los mimbres para derivar en lacrimógena, políticamente correcta y excesivamnte obvia, Chbosky consigue mantener controlada su innegable intención edificante haciendo que siendo dulce no llegue a empalagar y siendo bienintencionada no peque de buenismo. De hecho, acercándose a territorios tan propicios para los tópicos y las letanías morales como los del acoso escolar, consigue sortear el maniqueismo con que suelen presentarse estos asuntos. Así que Wonder es un cuento moral sencillo y con notoria voluntad de formación cívica apto para cualquier público. De hecho, me han gustado mucho las reacciones del público infantil y adulto que abundaba esta tarde en la sala. Creo que se han emocionado y han disfrutado mucho contemplando lo que tiene de bueno el respeto a la diversidad humana y cinematográfica. Star Wars es en Wonder solo la afición pasajera de ese niño con casco de astronauta que tiene los gustos propios de su edad. Sin embargo, en nuestros cines se ha convertido en una religión con la que tienen que comulgar también los adultos y que deja pocas oportunidades para que puedan ser vistas y valoradas reivindicaciones de la diversidad (ética y estética) tan sencillas y accesibles como esta.

viernes, 29 de diciembre de 2017

The disaster artist

de James Franco. EE.UU., 2017. 98.
29 de diciembre de 2017. Cines Parqueastur, Corvera.

Un joven con vocación actoral deja San Francisco cautivado por un amigo estrafalario y con mucho dinero que quiere hacer con él algo importante. Así los dos van a Los Ángeles y acaban protagonizando en 2003 The Room, una película desastrosa que llenó de carcarajadas la noche del estreno. 

Es tan mala y da tanta risa que hasta parece buena. Eso debieron pensar aquellos a los que la vergüenza ajena no les llevó a obviar aquella estupidez que recaudó menos de dos mil dólares y le costó seis millones de dólares a su loco y potentado perpetrador, sino a encumbrarla como una referencia pseudocinéfila que yo, por fortuna, desconocía. La gestación de aquella patética cosa es recreada ahora por esta otra estupidez que firma un tal James Franco. Después de que hayan pasado cosas tan alucinantes como que The disaster artist  haya sido premiada en el festival de San Sebastían como mejor película o que en el festival de Gijón se haya considerado que la mejor de este año era esa bobada francesa titulada En attendant les barbares, solo se me ocurre decir una cosa: estamos locos.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Prevenge

de Alice Lowe. Reino Unido, 2016. 88’.
28 de diciembre de 2017. Centro Niemeyer, Avilés, V.O.S.

Una mujer embarazada recibe instrucciones vengativas. De la hija que aún no ha nacido. De asesinar a las seis personas que estuvieron unidas por una cuerda con el que iba a ser su padre.

Alice Lowe hace un gran trabajo como gestante desquiciada y como directora atrevida de esta singular película que se aleja de cualquier tópico sobre el estado de buena esperanza. Aquí la asesina es nada menos que una mujer embarazada y quien decide sobre las víctimas es esa hija que le habla desde el vientre. Cada escena preparatoria para esta serie de crímenes es un microrrelato en el que se perfila magníficamente cada uno de los personajes que estuvieron unidos por una cuerda en aquel acantilado en que la mujer perdió a su amor y la futura hija a su padre. Las venganzas parecen absurdas y aleatorias al principio, pero alcanzan un sentido perfecto en la escena en que, disfrazada de muerte, la gestante encuentra a quien seguramente cortó aquella cuerda y encuentra también un motivo para no lamentarlo. Es un momento decisivo que se funde con el de la cesárea en que, a la vez que el umbilical, se corta también el cordón del relato que presentaba como transitivos todos los crímenes. Así que, con esta asesina subrogada, Prevenge nos propone un inquietante ajuste de cuentas con ese primer tópico de la maternidad que es la gestación mitificada. Además, consigue tomar distancia de ese otro tópico del cine de terror que encuentra en los vientres femeninos lugares muy propicios para los demonios y los aliens. Así que, aunque el género no me atrae, reconozco que Alice Lowe ha hecho un gran trabajo como actriz y como autora de esta historia perturbadora y bien contada.

martes, 26 de diciembre de 2017

Wonder Wheel

de Woody Allen. EE.UU., 2017. 101’.
26 de diciembre de 2017. Cines Ocimax, Gijón. V.O.S.

Como aprendiz de escritor, Mickey nos va contando la historia de su relación amorosa con Ginny. Ella está casada con Humpty,  un trabajador del parque de atracciones de Coney Island que hace tiempo que no tiene relación con su hija Carolina porque se casó con un mafioso que ahora la persigue y quiere martarla. Carolina viene a refugiarse a casa de Humpty y Ginny, pero conoce a Mickey y la relación entre los dos desquicia a Ginny. 

Woody Allen nos lleva a los años cincuenta en Coney Island para contarnos una historia que tiene mucho que ver con las de Eugene O'Neill o Tennessee Williams. De hecho, las referencias y homenajes teatrales no están solo en la estructura de la historia, en las relaciones entre los personajes y en lo que expresamente dice la voz narrativa. También están en la manera tan radical con que Vittorio Storaro plantea una impresionante fotografía de colores clásicos y saturados y de luces crepusculares y horizontales que parecen más propias del teatro que del cine. Los dilemas amorosos, los desequilibrios que trae consigo alguien que llega (como en Blue Jasmin, pero también como en Un tranvía llamado deseo) y lo que cada cual busca o encuentra en las diferentes parejas, son algunos de los asuntos que trata esta nueva película del maestro que, además de ser visualmente muy poderosa y de contar con una excelente interpretación de Kate Winslet, es también un hermoso homenaje a las imágenes y a las historias de los años cincuenta. La compañía de Vittorio Storaro y el regreso a unas épocas especialmente lucidas para el teatro y el cine americanos hacen que Wonder Wheel tenga cierta continuidad con Cafe Society. Y eso está muy bien. Ojalá esta sea la tendencia y, después de estas historias tan bien ambientadas en los años treinta y cincuenta, podamos ver en su película del año que viene cómo ve ahora Woody Allen aquellos años setenta en que muchos empezamos a quererle.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Una vida a lo grande

de Alexander Payne. EE.UU., 2017. 135.
25 de diciembre de 2017. Cines Parqueastur, Corvera.

La reducción de los cuerpos ya es posible. Si midieran diez o doce centímetros los humanos dañarían mucho menos al planeta y cada uno podría vivir mucho mejor. Así que muchos ya se han empequeñecido y viven a lo grande en las nuevas ciudades liliputienses. Paul y su mujer también deciden hacerlo, pero al final ella rehúsa y él tiene que iniciar solo esa nueva vida.

Una idea muy sugerente con un Matt Damon haciendo de tipo normal que se traslada a ese mundo empequeñecido. La relaciones entre los dos mundos, el proceso del tránsito, la relación con el vecino potentado y con la vietnamita altruista que le hace ver que también hay pobres en ese mundo de opulencia hortera y miniaturizada, hacen que la película resulte interesante. Sin embargo, la historia defrauda y pierde interés en ese tramo final en que nuestro personaje se va a Noruega y conoce a la comunidad primigenia que se prepara para sobrevivir a la inminente catástrofe global.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Qué bello es vivir

de Frank Capra. EE.UU., 1946. 130’.
21 de diciembre de 2017. Centro Niemeyer, Avilés, V.O.S.

George Bailey y Berdford Falls. La vida que tuvo este hombre bueno tras decidir quedarse en su pueblo renunciando a sueños y ambiciones. Y la que tendría ese lugar si él no hubiera existido. Vemos las dos desde el punto de vista de Dios. O el de un ángel de la guarda que hubiera recibido el encargo de salvarlo en Nochebuena. 

Un precioso cuento de Navidad sobre eso que Javier Gomá llama la ejemplaridad en ese magnífico texto teatral que es Inconsolable. James Stewart está fantástico en este cuento moral que sigue teniendo la mayor actualidad (la ignominia fiscal que hoy ha conseguido su inefable presidente muestra que en Estados Unidos a los canallas se les sigue dando muy bien hacer el mal). La calidad de la copia y de la proyección de hoy en el Niemeyer nos han permitido apreciar y disfrutar el atrevimiento de Capra al comenzar esta historia literalmente desde el cielo. Así que ha sido una gozada contemplar lo bien que se conserva esta dulce maravilla que hasta en el título destila un optimismo insuperable y que ya tiene más de setenta años.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Renta básica

de Christian Tod. Austria, 2017. 95’.
18 de diciembre de 2017. Centro Municipal La Arena, Gijón. V.O.S.

¿Es posible una renta básica universal? ¿Es deseable? ¿Cómo fueron las experiencias de este tipo que se hicieron en el pasado? ¿Será la única solución para una economía y un mundo radicalmente transformados por el desarrollo tecnológico?

Pensar más allá de lo obvio. Superar la demonización o la banalización habitual de ideas como el comunismo o el bien común. Plantear si el salario debe ser la única justificación del trabajo. Considerar si la realización humana podría llegar a ser la motivación principal para trabajar. Entender que la creciente desigualdad, además de injusta, quizá llegue pronto a ser insostenible. Superar esa noción estrecha del emprendedurismo y la formación para la economía financiera como mantras pedagógicos (junto con la FP dual) de esos liberal-conservadores que desprecian lo que merece ser conservado y veneran el consumo como única manifestación de la libertad. Preguntarse si el empoderamiento individual que se derivaría de una renta básica universal será la verdadera razón por la que algunos se oponen a ella. Estas son algunas de las cuestiones sobre las que merece la pena reflexionar en estos tiempos difíciles. Y el interesante documental de Christian Tod da mucho que pensar sobre todo ello.

sábado, 16 de diciembre de 2017

El sentido de un final

de Ritesh Batra. Reino Unido, 2017. 108’.
16 de diciembre de 2017. Cines Los Prados, Oviedo.

Webster es un jubilado que, tras su divorcio, tiene una vida tranquila yendo a diario a la pequeña tienda en que repara y vende cámaras Leica. Los recuerdos de su adolescencia y primera juventud regresan ahora que está a punto de ser abuelo. El motivo es una carta en la que le notifican que la madre de Verónica le ha dejado en su testamento el diario de un amigo que se suicidó. El reencuentro con aquella primera novia le hace revisar los recuerdos de aquel tiempo y descubrir lo que realmente sucedió. Así que será duro para Webster saber que una carta suya pudo causar mucho mal. Pero también será una oportunidad para tener una relación más sincera con su hija y su exmujer.

Una historia bien contada sobre dos momentos tan relevantes de una vida como la primera juventud y el comienzo de la ancianidad. La confrontación entre recuerdos y verdades está muy bien planteada en esta película que nos muestra, con magníficas evocaciones, la inevitable subjetividad de los primeros y nos desvela, con una cadencia perfecta, las consecuencias de conocer las segundas. Jim Broadbent compone una interpretación contenida e impecable (tan inolvidable como la de Le Week-End de Roger Michell) de este hombre al que la curiosidad le lleva a descubrir culpas lejanas y a sentir nostalgia por la vida que no tuvo. Y Ritesh Batra consigue que la ternura no esté presente solo en la forma en que este magnífico personaje descubre y sutura las heridas de aquel tiempo sino también en la manera en que lo percibimos nosotros mientras se reconcilia con el presente. El sentido de un final es una joya cinematográfica para paladares sosegados que contrasta especialmente en un fin de semana como este en el que tantas salas de cine son secuestradas para el espolio económico y cultural que cada año supone el desembarco de ese fenómeno exógeno y alienante al que hoy se dedican seis de las catorce salas de estos cines.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Suburbicon

de George Clooney. EE.UU., 2017. 105’.
14 de diciembre de 2017. Cines Los Prados, Oviedo.

El asalto aparentemente imprevisto en un hogar hace que el comportamiento de esta familia americana de vida tranquila derive hacia lo canalla cuando el viudo y la cuñada parecen beneficiados por la muerte de la madre del niño que protagoniza la historia. 

Bien ambientada en los años cincuenta, aunque quizá excesivamente subrayada musicalmente, Suburbicon aprovecha un guión de los hermanos Coen al que George Clooney (que aquí no tiene un personaje propicio para intervenir como actor) le añade el contrapunto de la buena familia vecina que se convertirá en diana del odio racial en ese barrio que aspira a ser tan radicalmente blanco como completamente estúpido. Matt Damon está muy bien (como siempre) en el papel de ese padre poco expresivo que acaba siendo magnético para el espectador. Así que tras el fiasco de The monuments men y sin llegar a la altura de Los idus de marzo o Buenas noches, y buena suerte, George Clooney vuelve a demostrar que, además de un actor magnífico, es un director notable.