domingo, 15 de octubre de 2017

Mal genio

de Michel Hazanavicius. Francia, 2017. 102’.
15 de octubre de 2017. Cines Ocimax, Gijón.

Jean-Luc Godard según Anne Wiazemsky. Obsesionado con hacer la revolución (no solo en el cine) vemos el mal genio de un tipo egoista que no trataba nada bien a la joven y bella actriz con la que se casó en los años sesenta.

A veces pienso que Godard es al cine lo que Calatrava a la arquitectura: un artista (o quizá no) con el que está bien visto meterse. Y eso es lo que hace sin ningún reparo Michel Hazanavicius a partir del libro en que la actriz relata su relación con el famoso director intempestivo. Cineastas excéntricos han sido retratados en películas muy diversas. Algunas muy convencionales como Hitchcock de Sacha Gervasi. Otras muy interesantes como Hitchcock/Truffaut de Kent Jones o Pasolini de Abel Ferrara. Y otras muy sugerentes como Qué extraño llamarse Federico (sobre Fellini) de Ettore Scola o Eisenstein en Guanajuato de Peter Greenaway. El director de The artist se une, así, a la lista de buenos directores que han contado historias sobre otros directores. Pero lo hace casi en la forma de un ajuste de cuentas. El resultado será seguramente muy grato para los que no soportan a Godard, pero no les dirá nada a quienes no les suene ese nombre. Algunos guiños cinéfilos, algunas bromas en los subtextos y una ambientación bastante cuidada es lo más destacable de una película que, además de burlarse de Godard, se apunta a esa costumbre, tan de moda últimamente, de renegar de aquellos tiempos en que las utopías tomaban las calles.

jueves, 12 de octubre de 2017

Una mujer fantástica

de Sebastián Lelio. Chile, 2017. 104.
12 de octubre de 2017. Cines Van Dyck, Salamanca.

Orlando es un hombre maduro que dirige un negocio textil y Marina una joven camarera que canta. Los dos son felices juntos. Tras celebrar el cumpleaños de ella, vuelven a casa y esa noche él se siente mal. Marina consigue llevarlo al hospital pero los médicos no pueden hacer nada. El duelo de Marina no será normal. Estará perturbado por la familia de Orlando. Ellos no soportan que su pareja fuera transexual.

Sebastián Lelio ya nos sorprendió con aquella maravilla titulada Gloria en la que una actriz magnífica (Paulina García) nos mostraba que un amor perfecto en la edad tardía era imposible si el otro amante no superaba la infecta presión familiar. Aquí es la muerte la que trunca el futuro de estos amantes que pensaban ir juntos a Iguazú. Con la admirable y fascinante contención que Daniela Vega da a su personaje, Marina hace frente a la catarata de odio e incomprensión que su condición despierta en los demás. Películas chilenas tan magníficas como las de Sebastián Lelio (o como Joven y alocada de Marialy Rivas o Rara de Pepa San Martín) parecen coincidir en un diagnóstico bastante crítico sobre la intolerancia chilena hacia la libertad sexual. Si son representativas de lo que sucede en ese país que tanto me gusta (entre otras cosas por la manera tan bella con que allí entonan nuestra lengua) me temo que los chilenos tienen problemas importantes que resolver. Pero volvamos a esta fantástica mujer que sin duda lo es. De hecho, uno comprende perfectamente que Orlando quisiera irse con ella a Iguazú o a cualquier otro lugar. Nosotros nos quedamos con el hermoso y contenido duelo de esta Marina deliciosa que Daniela Vega y Sebastián Lelio han hecho inolvidable.

martes, 10 de octubre de 2017

Tom of Finland

de Dome Karukoski. Finlandia, 2017. 115.
10 de octubre de 2017. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

La vida del finlandés Touko Laaksonen. Desde su participación como soldado en la Segunda Guerra Mundial hasta su papel en la reivindicación de una estética homosexual en los tiempos en que la lacra del sida los estigmatizaba. Tom de Finlandia era el pseudónimo del artista que convirtió los uniformes, las motos y los cueros negros en elementos icónicos de la cultura gay.

Elegantemente filmada, con colores invernales y mucha atención a los dibujos, Tom of Finland nos presenta una biografía marcada por la superación del ostracismo y la reivindicación de cierta estética para la homosexualidad masculina. La escena del encuentro con el conejo y con el paracaidista ruso muestra el origen de una culpa inspiradora que encontrará en los lápices y el papel la mejor forma de expiación. Así Touko Laaksonen consiguió no asumir culpas espurias como las que, en aquella Finlandia homófoba y opresiva, tuvo que soportar su amigo militar. Tom of Finland es un interesante retrato de un artista homosexual en unos tiempos en los que esa condición estigmatizaba y repudiarla era casi obligatorio. 

martes, 3 de octubre de 2017

Un minuto de gloria

de Kristina Grozeva y Petar Valchanov. Bulgaria, 2016. 101.
3 de octubre de 2017. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Tsanko Petrov es un humilde empleado de mantenimiento en las vías del ferrocarril. Un día encuentra una bolsa con muchísimos de billetes y avisa a la policia. El gobierno quiere sacar partido de la honradez de este trabajador tartamudo y le hace un homenaje en el que el ministro le entrega un diploma y un reloj. Para que pueda ponérselo, la dinámica jefa de relaciones públicas del ministerio le recoge el suyo y luego lo pierde. El reloj era un Gloria que llevaba una inscripción grabada como regalo de su padre. Tsanko intenta recuperarlo una y otra vez, pero nadie le hace caso y las cosas se complican.

Un cuento moral búlgaro sobre un hombre honrado y unos burócratas lamentables. Ellos lo ven como un nadie de cuya conducta pueden sacar partido mediático, pero al que no tienen que apreciar. Pero la bondad no tiene por que ser ilusa si se convierte en tenaz. Así se revela la maldad de las burocracias. La manera de actuar de esos funcionarios que parasitan las instituciones y desprecian a los ciudadanos pueden parecen reminiscencias búlgaras del totalitarismo. Pero lo que nos muestra este interesante cuento moral no es tan lejano. La insolente ceguera de algunos funcionarios también la sufrimos a veces aquí.

lunes, 2 de octubre de 2017

La cordillera

de Santiago Mitre. Argentina, 2017. 114’.
2 de octubre de 2017. Cines Los Prados, Oviedo.

Blanco es el nuevo presidente de Argentina. Se estrena con una reunión muy importante que tiene lugar en Chile. Participan todos los líderes de la región para decidir si se crea una especie de OPEP latinoamericana. El presidente de Brasil pretende liderarla, pero los gringos también quieren estar ahí. La postura que adopte Blanco será determinante. Pero en esos días también tiene que lidiar con el drama de una hija mentalmente inestable que cree recordar episodios muy oscuros del pasado de su padre.

Tras El estudiante y Paulina solo cabe esperar películas estupendas de Santiago Mitre. La cordillera también lo es, aunque no se centre en las políticas de abajo sobre la gestación del liderazgo (El estudiante) o en la libertad radical de una mujer que decide algo inesperado (Paulina). Los escenarios de La cordillera son muy distintos a los de las otras. No es el Buenos Aires universitario ni las tierras rojas norteñas de Misiones sino las cumbres de los Andes que parecen metáfora del poder. La cordillera ya es una película fascinante por permitirnos asistir a esas conversaciones del equipo presidencial argentino, a las entrevistas con la periodista española, a las deliberaciones entre los presidentes o al encuentro secreto con el enviado de la otra América. Pero la trama personal del presidente Blanco le aporta un contrapunto oscuro que hace que la película de Mitre vaya más allá del magnífico retrato del poder que también hizo Bertrand Tavernier en su estupenda y muy irónica Crónicas diplomáticas. La decisión del presidente al final de La cordillera, igual que las que toman los protagonistas de El estudiante y Paulina, evidencia una constante en el cine de Santiago Mitre: su interés por huir de la simplicidad en los dilemas éticos y políticos que plantea. Que el espectador salga con cierto desasosiego por esas decisiones y tenga la necesidad de discutir con alguien sobre ellas demuestra la capacidad de Santiago Mitre no solo para hacer buen cine, sino para hacer pensar más allá de la corrección política. Sobra decir que me encanta ver en la pantalla a Ricardo Darín haciendo de presidente argentino y a Dolores Fonzi en el papel de esa hija a la que tanto hace sufrir su lucidez desquiciada.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Porto

de Gabe Klinger. Portugal, 2016. 76’.
30 de septiembre de 2017. Cine Estudio Círculo de Bellas Artes, Madrid. V.O.S.

Jake y Mati vivieron una noche de amor en Oporto. Los dos son extranjeros pero comparten el embrujo de esta ciudad portuguesa.

Debe ser un amor intensísimo destinado a dejar huellas imborrables en la vida de los personajes y en la memoria del espectador. Un escenario tan bello como Oporto se presta a ello. O más bien es usado como decorado para intentar que suceda lo segundo. Reconozco que la chica es guapísima y que uno querría quedarse una temporadita en esa casa suya con vistas al Duero. Pero encuentro muy impostada la relación de esta pareja. Y esa notoria voluntad de estilo para simular que lo que vemos es cine muy independiente para gustos muy exquisitos. También me resulta insufrible que en una ciudad como esa los protagonistas solo hablen en inglés. Con decir que casi habría preferido verla doblada y poder imaginar que los amantes eran portugueses...

Converso

de David Arratibel. España, 2017. 61’.
30 de septiembre de 2017. Cine Paz, Madrid.

Primero se convierte el marido de la hermana mayor. Luego ella y después la madre. Al final también se convertirá la hermana pequeña. Los cuatro se confiesan con el hermano. Delante de su cámara.

Converso. Como verbo y como sustantivo. Vemos las confesiones de los miembros de una familia sobre la forma en que (re)descubrireron la fe. Se lo cuentan al hermano descreído. El que se dedica al cine. Son navarros (no leoneses) y eso quizá explica algunas diferencias con El desencanto, aquella película sobre los Panero con la que esta puede tener también semejanzas (la propia madre lo señala y, como en aquella película emblemática, la figura ausente del padre también es citada varias veces). Igual que en la de Chávarri, el espectador siente una mezcla de fascinación y pudor al asistir a estas confesiones íntimas. Y también se hace extraño (tratándose de navarros) ese aspecto heterodoxo que se atribuye a la fe católica, como si fuera una secta extravagante en la que se integra una familia algo friqui. Se hace raro pensar que los verdaderos creyentes pueden sentirse así en un país en el que la religión es una asignatura de bachillerato cuya calificación tiene el mismo valor que la de Matemáticas y en el que el 8 de diciembre no es laborable porque ese día conmemoramos el dogma de la concepción sin mancha  de María (o su aparición en la batalla de Empel para echar una mano a nuestras tropas en Flandes). Ya digo, resulta extraño que en España Converso pueda parecer una película rara.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Camina conmigo

de Marc Francis y Max Pugh. Reino Unido, 2017. 88’.
23 de septiembre de 2017. Cines Los Prados, Oviedo.

Unos monjes budistas siguen a un líder vietnamita exiliado en Francia. Los vemos en su comunidad y luego viajando a Estados Unidos.

El sosiego de la vida contemplativa podría dar para una película interesante si la cámara supiera que es lo que quiere filmar: un personaje, un grupo, unas atmósferas... Pero, por más que quieran defenderla, parece que a Marc Francis y Max Pugh la observancia budista les aburre tanto como a ese monje al que pillan bostezando. Al final esa es la sensación que queda. Y no porque la película sea parsimoniosa o medio budista, sino porque no tiene fijeza y es muy aburrida.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Detroit

de Kathryn Bigelow. EE.UU., 2017. 143’.
16 de septiembre de 2017. Parqueastur, Corvera.

En 1967 la tensión racial arde en Detroit. Represión policial, saqueos, toque de queda y soldados en las calles. Alguien dispara en la noche y unos policías asaltan un hotel en busca de un posible francotirador. Allí aterrorizan a unos jóvenes. La mayoría son negros, pero también hay dos chicas blancas y eso no entra en la cabeza de estos policías racistas y violentos. Tras una noche de brutalidad insoportable acaban matando a tres jóvenes negros.

Tres películas en una. Una abierta y con ese tono de reporterismo bélico que hizo tan atractivos los anteriores trabajos de Bigelow que hemos visto aquí (En tierra hostil y La noche más oscura). Otra opresiva y concentrada en lo que pasó en el hotel con una tensión que parece propia del cine de Haneke. Y la tercera, de maneras más convencionales, nos muestra qué fue de aquellos chicos después de esa noche. En la primera parte Bigelow nos hace presenciar, con la intensidad que deben sentir los reporteros, lo que sucedió aquel verano de hace medio siglo en Detroit. Recorremos las calles pero todavía no hay personajes ni trama. Apenas algunos esbozos que luego se perfilarán en esa noche terrible en que dejaremos de ser reporteros para sentirnos con las manos en la pared a merced de ese sádico poder policial. Y es que, como queda claro en la tercera parte, Bigelow nos presenta aquella brutalidad lejana e impune para hablarnos también del presente. De una tensión racial no resuelta que sigue desatando conflictos en las calles de un país que ha sido capaz de sustituir a su primer presidente negro por un tipo detestable al que adoran los supremacistas blancos. Detroit se une a la serie de excelentes películas (Moolight de Barry Jenkins, I am not your negro de Raoul Peck, Loving de Jeff Nichols o Fences de Denzel Washington) que, con distintos tonos y estilos, han  abordado en el último año la naturaleza de ese drama americano que, hace ya cincuenta y cinco años, llevó magistralmente a la pantalla Robert Mulligan en Matar a un ruiseñor.

sábado, 9 de septiembre de 2017

El amante doble

de François Ozon. Francia, 2017. 107’.
9 de septiembre de 2017. Cines Ocimax, Gijón.

Cloe tiene dolores en el vientre pero los médicos no le encuentran nada. Así que va a la consulta de un psiquiatra con el que acaba conviviendo. También tendrá encuentros con otro que es idéntico a él. Son dos hermanos gemelos que comparten un pasado dramático. Como el de ella, que también explica lo qué le pasa en el vientre y en la mente.

Marine Vacth tiene una belleza modélica y la cámara de Ozon lo sabe (al menos desde que se prendó de ella en Joven y bonita). Eso y algunos atrevimientos visuales (duplicidades, espejos, simetrías y unas exposiciones muy chulas en el museo) son lo único salvable de la película. Y es una lástima porque la idea de que un gémelo fallido puede condicionar una vida podría haber dado bastante juego (de hecho, está en el arranque de un texto teatral tan extraordinario como Bosques, el tercero de la impresionante tetralogía de Wajdi Mouawad). Me pregunto cómo es posible que el director de En la casa o Frantz ha podido hacer una cosa tan mala como esta. Puede ser que en El amante doble también haya un director doble. Quizá otro Ozon, hermano gemelo de François pero más torpe, es quien ha dirigido esta película.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Ana, mon amour

de Calin Peter Netzer. Rumanía, 2017. 127’.
6 de septiembre de 2017. Cines Los Prados, Oviedo.

Una historia de amor y desamor de una pareja rumana. Los dos se llevan mal con sus padres y eso aún les une más. También les unen los ataques de angustia que Ana padece y que la hacen tan dependiente de Toma. Se casarán, tendrán un hijo, y pasarán mucho tiempo en divanes de psicoanalistas. Primero irá ella. Después lo hará él. Cuando Ana deje de ser una mujer débil y dependiente y se convierta en otra. Una muy segura de si misma y consciente de que ya no quiere ni necesita a Toma.

Viendo Ana, mon amour me he acordado de otras dos películas muy buenas: Blue Valentine de Derek Cianfrance y Una vida, la última de Stéphane Brizé que vi hace un par de semanas en Buenos Aires. Las tres retratan con mucho estilo amores intensos y luego desfallecidos. Y las tres lo hacen con una singular forma de poner la cámara y de componer, a partir de instantes fragmentarios, historias tremendas y reconocibles. De Calin Peter Netzer vi hace tres años aquella intensísima y sobrecogedora Madre e hijo que también nos mostraba afectos dislocados con el trasfondo de los cambios recientes en una Rumanía que parece haber pasado de la tristeza comunista a la riqueza que la entrada en Europa ha debido deparar a algunos. Además de saber contar bien una historia desde una proximidad casi agobiante, Netzer hace dos cosas muy especiales en esta película: dar la vuelta a los habituales roles de los géneros en las rupturas amorosas e incluir al psicoanálisis como una pieza fundamental del relato. Primero como elemento y subtexto. Luego como discurso hermenéutico en ese singular diálogo final en el que Toma y el psicoanalista no solo cierran la historia, sino que casi la interpretan desde dentro.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Barry Seal: El traficante

de Doug Liman. EE.UU., 2017. 114.
3 de septiembre de 2017. Cines Parqueastur, Corvera.

Barry Seal era un piloto de líneas aéreas pero su pericia lo llevó a convertirse en traficante. Primero de fotografías e informes y luego de drogas y armas. Así que sus viajes en avioneta le fueron muy útiles a la CIA para armar a la Contra en Nicaragua, para mantener la trama con Noriega en Panamá y también para que los del Cartel de Medellín pudieran exportar sus productos a Estados Unidos. Un tipo muy útil para que Reagan siguiera haciendo daño a los países que consideraba como el patio trasero del suyo.

Autograbaciones de supuestas cintas de video testimoniales se intercalan con imágenes trepidantes sobre lo que este piloto atrevido y optimista hizo en los años ochenta. Siempre con esa alegre ingenuidad del americano que piensa que todo le va a salir bien. Una película muy bien interpretada por Tom Cruise que, además de entretener mucho, da que pensar bastante sobre las maneras de aquel tiempo en que los americanos tuvieron un presidente que había sido actor. Y que, igual que este piloto, se reía mucho.

sábado, 26 de agosto de 2017

El pampero

de Matías Lucchesi. Argentina, 2017. 77'.
26 de agosto de 2017. Espacio INCAA Gaumont, Buenos Aires.

Un hombre maduro lo deja todo y se va a Puerto Madero para huir en su barco, quizá para siempre. No sabe que en él se ha escondido una chica que necesita llegar a Uruguay. El hombre intenta estar solo para afrontar su muerte, que parece próxima. La chica huye de la escena de un crimen que acaba de presenciar. Es un encuentro involuntario que resultará reparador para los dos.

Tras el largo paseo de esta mañana disfrutando de cosas que me gustan en Buenos Aires (tomar un café hojeando un libro en el escenario del Ateneo Grand Splendid, recorrer tranquilamente las estupendas exposiciones del Malba...), esta tarde he podido tomar un velero en Puerto Madero y acabar en la costa uruguaya después de haber pasado por Tigre. Es una de esas cosas estupendas que pueden pasarle a uno si entra en una sala de cine con programación tan envidiable como las del INCAA del Gaumont. Los intérpretes de El pampero están estupendos y la historia tiene fuerza y contención. Solo me sobran los momentos que escoran hacia el thriller con el extraño comportamiento de ese policía fluvial. Por lo demás, la tarde seguirá muy bien. Antes de ir a Timbre 4 veré atardecer desde lo alto del edificio Barolo. Aquí mismo, en la Avenida de Mayo. Con Buenos Aires a mis pies.

Monger

de Jeff Zorrilla. Argentina, 2016. 72.
26 de agosto de 2017. BAMA Cine Arte, Buenos Aires. V.O.S.

Un tejano que vive en Buenos Aires hace de guía turístico y de conseguidor de contactos sexuales. Un compatriota suyo recorre el mundo coleccionándolos y reportando sus experiencias a sus seguidores virtuales. Y un británico que tuvo un hijo con una argentina sigue en esta ciudad para no separarse de él.

A pesar de lo poco grato de los personajes (sobre todo el primero), cada uno de ellos podría dar para una película interesante. Pero al no profundizar en ninguno Monger se queda muy lejos de aquella inmersión en los encuentros de la noche porteña a los que nos hizo asistir Eduardo Castro con su impresionante La noche. Al menos he podido conocer el BAMA (Buenos Aires Mon Amour), un cine con una programación estupenda al lado de Obelisco.

viernes, 25 de agosto de 2017

Una vida

de Stéphane Brizé. Francia, 2016. 119.
25 de agosto de 2017. Patio Bullrich (Cines Atlas), Buenos Aires. V.O.S.

Una mujer, una vida. Así se titula en Argentina esta historia basada en la de Guy de Maupassant. La vida es la de Jeanne,  hija única y feliz de una familia de la aristocracia rural francesa de comienzos del XIX. Sus recuerdos de juventud contrastan con los que le han deparado los dos hombres que ha querido. Un marido adúltero y un hijo cuyas deudas la han arruinado.

Stephane Brizé no me defrauda. Este hiperrealista cuyo estilo me recuerda al de Jaime Rosales ha decidido abandonar la cotidianidad emotiva del presente, que tan espléndidamente radiografió en Quelques heures de printemps y en La ley del mercado (las dos protagonizadas por un Vincent Lindon magnífico), para trasladar su mirada al siglo XIX. Y lo hace componiendo una película que parece ser en cierto modo un puzle de los instantes y recuerdos que componen una vida. Gestos luminosos o amargos, breves conversaciones, sonidos naturales, evocaciones estivales o invernales, faenas en el campo y momentos de intimidad interior. Todo eso va construyendo la historia contenida y triste de esta mujer. La vida nunca es tan buena o tan mala como se la imagina. Se lo dice la amiga al final de esta historia que tiene de las dos cosas. Porque no parece imaginada, sino mostrada por este maestro del naturalismo que es Stéphane Brizé, un director que me ayuda a reconciliarme con el cine francés. Así que ha sido otro reencuentro muy grato en este Patio Bullrich que tanto me gusta. En esta sobremesa, además de ver buen cine, me he librado de la tormenta con que me ha recibido hoy Buenos Aires. Pasaré aquí un par de días antes de comenzar la intensa (e interesante) semana de trabajo en Paraguay.

sábado, 19 de agosto de 2017

La seducción

de Sofía Coppola. EE.UU., 2017. 91.
19 de agosto de 2017. Cines Parqueastur, Corvera.

Durante la Guerra de Secesión un soldado herido es acogido en un pequeño internado en el que solo hay mujeres. Mientras se va restableciendo, algunas sienten atracción por él. Pero al final las cosas terminan mal.

De Sofia Coppola siempre espero una manera singular de contar las historias y una ambientación muy cuidada. La seducción no me defrauda. No será una de sus mejores películas pero, contando con Nicole Kidman y el liderazgo que su personaje ejerce en esa comunidad femenina, Sofía Coppola consigue componer un relato muy interesante. Esa casa sureña en la que se forja  el carácter femenino y ese bosque tupido desde el que se oyen los sonidos de la guerra son los escenarios de una historia que tiene algo de cuento moral sobre la insularidad de las relaciones humanas.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La decisión del rey

de Erik Poppe. Noruega, 2016. 133. 
16 de agosto de 2017. Cines Van Dyck, Salamanca.

En la primavera de 1940 los alemanes ocupan Noruega. Y el rey debe decidir si, como hizo su hermano en Dinamarca, acepta sus condiciones o, asumiendo el coste de una guerra desigual, mantiene la dignidad de una monarquía democrática.

Y el rey optó por lo segundo. Eso es lo que vemos en esta película en la que le seguimos en aquella travesía por Noruega con la que él y su gobierno lograron poner a salvo lo que su figura representaba. Con su cámara en mano Erik Poppe nos hace partícipes de la intimidad del rey, la familiar y la política, y consigue construir un relato interesante sobre un episodio histórico crucial del que los noruegos no han tenido que avergonzarse. Así que ha sido otra tarde grata de buen cine en los Van Dyck de Salamanca. Hoy recordamos otra en la que coincidimos aquí con el maestro Basilio Martín Patino, ese cineasta grande y humilde que nos dejó esta semana. Este país tiene con él una gran deuda. Por no haber sabido reconocer el valor de su obra cinematográfica ni su esfuerzo por mitigar la amnesia sobre nuestra historia. En Salamanca deja, además, un hermoso legado sobre las viejas tecnologías cinematográficas que se llama Artilugios para fascinar. Esta mañana lo visitábamos en la sede de la filmoteca.

martes, 15 de agosto de 2017

Abracadabra

de Pablo Berger. España, 2017. 96’.
15 de agosto de 2017. Multicines Béjar, Béjar.

El primo de Carmen hipnotiza a su marido durante una boda.  Él es un garrulo que la trata muy mal, pero al día siguiente de esa sesión parece otro. Concretamente alguien amable y bondadoso que podría hacerla muy feliz. Y es que el espíritu de un chico así se ha introducido en él durante aquella sesión de hipnosis.

Como no podía ser de otro modo, Maribel Verdú y Antonio de la Torre están estupendos en los papeles de esta pareja de Carabanchel que podría ser bastante verosímil. No lo es, ni lo pretende, esta historia dislocada con la que Pablo Berger demuestra una vez más su gran capacidad para crear imágenes poderosas y ambientes sorprendentes. Prueba de ello son escenas tan singulares y atractivas como las de la boda inicial, la del encuentro con la pareja dispuesta al intercambio, la del tipo de la inmobiliaria o la del mono en la grúa. La idea de relacionar una boda con una sesión de hipnosis tiene bastante intención, como también la tienen otros subtextos de una película que es menos banal de lo que parece. Sin embargo, queriendo evitar el obvio final feliz de la esposa quedándose con ese marido ideal hipnotizado, Pablo Berger cierra la historia con algunas cosas cuestionables. Por ejemplo, que el psicótico (o el hombre) con una cara buena ha de tener también otra perversa (el mono y el guiño  musical al 2001 de Kubrick parecen sostener que la masculinidad cafre tiene raíces filogenéticas). O que no se debe confiar en alguien que parece bueno y no hace ahora nada malo: si lo hizo en 1983 es culpable para siempre.

jueves, 10 de agosto de 2017

Las furias

de Miguel del Arco. España, 2016. 125.
10 de agosto de 2017. Teatro Cervantes, Béjar. XXI Semana de Cine Español.

El abuelo era un gran actor y antes de perder la memoria habló a la niña de las furias, esos seres anteriores a los dioses que castigaban los males hechos dentro de la familia. Entre los dos sigue habiendo una complicidad especial que los separa de los demás miembros de esa familia desgarrada. La abuela querría presentarles a sus hijos a esa psicóloga joven y guapa que todos consideran su asistente pero que en realidad es su amante. Pero no se atreve, así que les dice que piensa vender la casa y los invita a pasar unos días juntos en ella. Allí será evidente la tensión entre los tres hermanos y los dramas de cada uno de ellos. La crisis radical de la hermana con su marido, la felicidad con plazo fijo del hermano exitoso que quiere aprovechar la ocasión para casarse con la mujer con la que vive desde hace veinte años y el resentimiendo del hermano menor que sigue viviendo en la casa y se lleva mal con todos. Para la nieta, que contempla lo que pasa desde su lúcidez desquiciada, está muy claro que las furias están acosando sin tregua a esta familia cuarteada.

Un guión magnífico de principio a fin. Desde ese preámbulo que abre la historia conectándola con la teogonía griega hasta ese final hiperdramático pero también catártico y luego esperanzador. De Miguel del Arco ya solo esperamos lo mejor en el teatro (también en proyectos tan extraordinarios como el de Kamikaze en el Pavón). Y ahora también en el cine tras esta estupenda primera película. Las furias es una historia sobre dramas y demonios familiares muy reconocibles. Quizá por eso a los espectadores menos teatreros o menos conocedores de la mitología les pueda sorprender ese subtexto que la acompaña en la que hay no pocas referencias al teatro y a los mitos clásicos. Referencias siempre bien traídas en un guión impecable y más que premiable. Igual que las soberbias interpretaciones de un elenco deslumbrante en el que están que se salen Mercedes Sampietro, José Sacristán, Carmen Machi, Bárbara Lennie, Gonzalo de Castro, Pere Arquillué, Emma Suárez, Alberto San Juan... Y entre ellos también la joven Macarena Sanz, que ya estaba estupenda en el papel de ciega podemita en la reciente Selfie de Victor García León y que aquí borda ese personaje fascinante de la adolescente que todo lo ve y todo lo entiende y que tan magníficamente conecta con el de ese gran actor que interpreta (y es) José Sacristán. Así que uno solo lamenta no haber podido ver antes en salas comerciales una película que tendrá bien merecidos los premios que puedan darle y que vuelve a confirmar lo valiosas que son iniciativas como las de esta Semana de Cine Español en Béjar que se desarrolla en su delicioso teatro Cervantes. Con esta edición ya ha cumplido veintiún años mostrando buen cine. Y brindándonos estupendas noches cinéfilas en algunos de estos días de agosto que acostumbramos a pasar en estas hermosas tierras en que Salamanca ya es casi extremeña.

martes, 8 de agosto de 2017

Villa Touma

de Suha Arraf. Palestina, 2014. 85. 
8 de agosto de 2017. Cines Van Dyck, Salamanca. V.O.S.

Una joven palestina deja el orfanato para vivir con sus tías. Ellas son tres hermanas de alta alcurnia que viven casi aisladas en Villa Touma, un palacete en el que mantienen los modos y maneras propias de la vieja aristocracia cristiana palestina. La chica es la hija del hermano que cometió el error imperdonable de casarse con una musulmana. Ahora deberá adaptarse a los rancios modales con que sus tías esperan poder casarla.

Otra estupenda inmersión en la cotidianidad de unas vidas palestinas. Como la de Asuntos de familia, la magnífica película de Maha Haj que pudimos ver la semana pasada en los cines Groucho de Santander. Hoy vemos Villa Touma en Salamanca, dentro del selecto ciclo que programan cada verano los cines Van Dyck (cuánto me gustaría que en Asturias hubiera unas salas así). Igual que la de Maha Haj, la película de Suha Arraf es otra sorprendente ópera prima que viene a confirmar lo que ya dije a propósito de Asuntos de familia: que en Israel y Palestina hay temas distintos a los de ese conflicto y también cineastas de alto nivel y mirada singular dispuestos a mostrarlos (en este caso dispuestas, porque las dos son mujeres). Villa Touma es una estupenda rareza que nos introduce en la opresiva y curiosa vida de estas hermanas que solo salen a la calle con esa cabeza muy alta propia de unas ilusiones que aún resultan más pretéritas y rancias por el contraste con la recién llegada. Las interpretaciones son sutiles y armónicamente perfectas en una película en la que no importa tanto el desenlace como lo que vamos conociendo de esas vidas extrañas y extrañadas en el pasado. Por lo demás, el plano final nos hace pensar en la posibilidad de otra historia futura que también sería bien interesante.