miércoles, 21 de febrero de 2018

Amor a la siciliana

de Pierfrancesco Diliberto. Italia, 2016. 99’.
21 de febrero de 2018. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

Un italiano en Nueva York ama a una chica a la que su tío quiere casar con el hijo de un mafioso. Para evitarlo él tendrá que ir a Sicilia para pedir su mano al padre. Lo conseguirá alistándose en el ejercito y participando en la ocupación americana de la isla durante la Segunda Guerra Mundial. 

In guerra per amore. Así se titula en italiano esta película cuyo titulo en España parece querer enfatizar que la historia es una comedia tierna. Y es precisamente eso lo que menos me interesa de ella. En la parte final Pierfrancesco Diliberto quiere dar más calado a la película y plantea cosas de interés sobre el papel de Estados Unidos en la consolidación de la mafia siciliana tras la guerra. Pero ese breve epílogo no consigue compensar el tono general, entre amable y risueño, que hace que esta historia me interese más bien poco.

martes, 20 de febrero de 2018

Alanis

de Anahí Berneri. Argentina, 2017. 82.
20 de febrero de 2018. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Alanis tiene un hijo de año y medio y vive con una amiga mayor con la que se lleva muy bien. Las dos se ayudan y ejercen la prostitución en el piso que comparten. Hasta que llega la policía y la amiga es detenida y a ella la echan del piso. Otra amiga la acoge en su tienda y cuida del niño durante los días en los que Alanis tendrá que buscarse la vida en la calle. Hasta que encuentra otro grupo de chicas que con las que volverá a ser una madre feliz compartiendo piso y oficio con ellas.

Magnífica en el fondo y en la forma. Anahí Berneri nos da toda una lección de buen cine con esta película que se abre y se cierra mostrándonos a una mujer que es a la vez madre, prostituta y feliz. Toda una provocación para ese imaginario, entre puritano y redentor, al que repugna que esas palabras puedan ir juntas porque considera que la segunda es siempre sinónimo de sumisión y alienación. Pero la Asociación Mujeres Meretrices de la Argentina y Anahí Berneri no lo ven así y presentan este magnífico alegato que quizá sea denuncia de muchas cosas, pero es también reivindicación de otras. Por ejemplo, de esa condición femenina, cooperativa y amistosa, que preside esa prostitución autogesionada que se intuye en el comienzo y el final de esta estupenda historia. Pero, además del fondo, también la forma es magnífica en Alanis, una película que aparenta ser de maneras documentales muy naturalistas (que las tiene), pero que también tiene una muy notable elegancia y pertinencia formal. Por ejemplo, en esos encuadres que no pasan desapercibidos para quien aprecia ese buen cine que sabe ser original sin caer en amaneramientos. Por lo demás, es un lujo asistir a una interpretación tan poderosa como la de Sofía Gala, una actriz que tiene más que merecida la Concha de Plata por su excelente papel aquí. Sin olvidarnos del pequeño Dante, el hijo de la actriz, que consigue llenar de ternura la cotidianidad de estas vidas femeninas y porteñas aportando con su voz y sus palabras tentativas la mejor banda sonora a esta película sobresaliente. Alanis confirma que en nuestra lengua se hace un cine soberbio en muchos lugares. Por ejemplo, en Argentina.

lunes, 19 de febrero de 2018

Vida y ficción

de José Ovejero. España, 2017. 57’.
19 de febrero de 2018. Centro Niemeyer, Avilés.

Escritores hablando de sus motivaciones, de los temas que les inspiran, de la autonomía de sus personajes o de la relación entre la vida y la ficción. Son una serie de soliloquios desde lugares que resultan especialmente propicios para que cada uno de ellos se exprese con naturalidad sobre su pasión literaria. La voz de José Ovejero va uniendo esas reflexiones con apreciaciones oportunas. Y su cámara se detiene con elegancia en los objetos y contextos que acompañan las vidas de estos demiurgos de la ficción.

Hoy al ciclo palabra han venido Edurne Portela y José Ovejero. Pero no para hablar de sus obras sino para presentarnos, antes del coloquio, esta estupenda película que, como oportunamente recordó Javier García Rodríguez, se une a Writing heads y Se dice poeta en este poco frecuentado territorio de los documentales sobre literatura planteados de modo coral. Una hora de buen cine hecho por literatos en la que da gusto escuchar las reflexiones de escritores como  Rosa Montero, Marta Sanz, Antonio Orejudo, Juan Gabriel Vásquez, Luisgé Martín, Cristina Fernández Cubas, Sergio del Molino y algunos más. Todos se expresan con soltura y sutileza ante la cámara y van componiendo, de la mano de José Ovejero y Edurne Portela, un discurso plural del mayor interés. Igual que aquellos documentales, Vida y ficción se verá poco más que en festivales y en actos como el de esta tarde. Es lo que pasa cuanto se reduce el valor de la cultura al del entretenimiento, se supone que el mejor entretenimiento es el deporte y se cree que el fútbol es el deporte más importante. Si no fuera así, los escritores que aparecen en este documental tendrían muchos más lectores y una película tan interesante como esta tendría muchos más espectadores. Pero eso sería en otra vida. Casi en la ficción.

Il posto

de Ermanno Olmi. Italia, 1961. 93.
19 de febrero de 2018. Laboral Cineteca, Gijón. V.O.S.

Domenico acude a Milán a las pruebas de selección que una gran empresa está haciendo para cubrir nuevos puestos de trabajo. Allí conoce a Antonietta, una agradable muchacha que como él será contratada. Los dos tendrán diferentes destinos y turnos por lo que apenas se verán. Domenico trabaja al principio como ayudante de un conserje. Finalmente conseguirá un puesto estable en la última fila de una oficina.

Un ensayo sobre las miradas. Una reflexión sobre el cambio urbano y humano que caracterizó aquella década (magnífico ese plano metafórico en que los dos hermanos caminan tras un carro y el menor se sube al camión hormigonera que lo adelanta). Un retrato sobre el destino que espera a ese hijo para el que su madre solo espera lo mejor: un empleo para toda la vida. Una historia que felizmente no deja de defraudar las expectativas inerciales del espectador: la pareja no se consolida, el protagonista no abandona su pasmada timidez, la función del puesto obtenido no queda clara... Y al final un cierre magnífico con ese pertinaz sonido del ciclostil como bautizo de una vida laboral que se intuye alienante. El pesimismo que destila la historia de Ermanno Olmi tiene un oportuno anticipo en esa escena del tren que en la mitad de la película parece anticipar su final con el protagonista creyéndose ingenuamente feliz a pesar de estar en una vía muerta. Il posto debió resultar desasosegante en el comienzo de aquella década que debía ser prodigiosa. Hoy es toda una lección sobre cómo contar bien una historia sencilla con elementos desconcertantes. Por eso está bien que haya sido incluida por CinEd en la selección de películas europeas que merecen ser conocidas por los jóvenes. Y por eso he llevado esta mañana a mis alumnos a verla.

domingo, 18 de febrero de 2018

Dancing Beethoven

de Arantxa Aguirre. España, 2016. 80’.
18 de febrero de 2018. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

La compañía Béjart de Lausana prepara la coreografía de la Novena Sinfonía de Beethoven. Se representará en Japón junto con el Ballet Tokio y la Orquesta Filarmónica de Israel que dirige Zubin Mehta. Vemos cómo se prepara en Lausana (en invierno y verano) y en Tokio (en primavera y otoño) este magno acontecimiento. 

Beethoven, Béjart, Zubin Mehta y los bailarines de diversas naciones que ensayan en las dos compañías son lo que hace fascinante esta película que tiene un sonido y unas imágenes cautivadoras. Las de la mejor música y la mejor danza, pero no las del mejor cine. Dancing Beethoven (película española que, siguiendo la moda, hace todo lo posible para no parecerlo) es muy interesante cuando la cámara muestra los ensayos, pero bastante menos en esas entrevistas en las que no se identifica a los que hablan, se les plantean preguntas bastante banales y la actriz que hace de conductora tiene más protagonismo del que debería. A pesar de ello resulta muy grato este recorrido filmado por la preparación de una coreografía memorable.

sábado, 17 de febrero de 2018

The party

de Sally Potter. Reino Unido, 2017. 71’.
17 de febrero de 2018. Cines Los Prados, Oviedo.

Varias parejas maduras van a celebrar en casa de Janet su nombramiento para un alto cargo en su partido. Su marido pone discos y parece pasmado. El reciente diagnóstico de una enfermedad terminal explicará esa actitud. La cosa se agrava cuando anuncia que dejará a Janet para vivir con la esposa de otro de los amigos que han venido a cenar. 

Muy teatral y muy ácida. Con la gracia de un guión bien armado y un texto bien escrito. El blanco y negro le viene de perlas a esta historia radicalmente actual con maneras clásicas. La selección musical es un aliciente soberbio para esta película con intérpretaciones magníficas. Estando Timothy Spall en ese papel central a mi ya me basta para disfrutar mucho con esta breve (y por eso aún mejor) película. Pero debo reconocer que es un gusto verlo acompañado con actores y actrices como Bruno Ganz, Cillian Murphy, Patricia Clarkson, Kristin Scott Thomas, Cherry Jones y Emily Mortimer. Un verdadero festín teatral en la pantalla.

jueves, 15 de febrero de 2018

Dhogs

de Andrés Goteira. España, 2017. 85’.
15 de febrero de 2018. Centro Niemeyer, Avilés. V.O.S.

Un taxista que lleva a un hombre a un hotel y luego termina en un teatro. Un ejecutivo que se toma una copa y se acuesta de forma imprevista con una mujer. Un desalmado que la secuestra y maltrata. Un hombre que piensa matar a su perro pero termina matando al secuestrador y violándola a ella. Una madre y un hijo en una gasolinera. Y el público de un teatro que lo está viendo todo. Y un padre y su hijo que también lo ven en una pantalla. Como si todo fuera un videojuego.  

Parecen cortos poderosos sobre historias levemente encadenadas. Andres Goteira tiene un gran pulso narrativo y con unos actores espléndidos consigue que todo lo que cuenta resulte de interés. A mi me gustan más las primeras historias. Las de La Coruña nocturna me parecen más originales que las filmadas en Almería. Pero todas están a un gran nivel. Si acaso me parece excesiva la voluntad de estilo que supone intercalar imágenes de un público que observaría las historias y la extrañeza formal que supone ese final que parece reinterpretar la película como un videojuego. En todo caso Dhogs es una grata sorpresa por partes y en conjunto. Una rareza gallega que da gusto ver.

miércoles, 14 de febrero de 2018

La vida y nada más

de Antonio Méndez Esparza. España, 2017. 114’.
14 de febrero de 2018. Centro Cultural Valey, Piedras Blancas. V.O.S.

La vida de Regina no es fácil. Tampoco la de su hijo Andrew. Aunque es muy responsable y cariñoso con su hermana pequeña, a sus catorce años ya ha tenido problemas con la justicia y Regina teme que pueda seguir el camino de su padre que está en la cárcel desde hace tiempo. La aparición de un hombre en la vida de ella desestabilizará aún más la relación entre los dos.   

Un retrato áspero de una familia negra americana. Impecable en su contención, sobresaliente en el trabajo de sus actores y perfecto en la cadencia con que se van sucediendo escenas y situaciones. La tenacidad es femenina y el riesgo masculino en esta magnífica historia con la que Antonio Méndez Esparza mejora notablemente su anterior Aquí y allá. Dos cartas sinceras demuestran lo mucho que un padre y una madre pueden hacer por un hijo al que quieren pero no saben cómo decírselo. Dos escenas de blancos (el padre de familia que interpela a Andrew en el parque y los policías que lo detienen después) demuestran el estigma que supone ser joven y negro en América. Y dos referencias a los nuevos tiempos de Trump enmarcan una historia que siendo particular también resulta representativa de las dificultades que sufren millones de personas allí. La vida y nada más es una magnífica historia americana. Y una excelente película del mejor cine español.

lunes, 12 de febrero de 2018

The Florida Proyect

de Sean Baker. EE.UU., 2017. 115.
12 de febrero de 2018. Cines Renoir Plaza de España, Madrid. V.O.S.

En un motel de color rosa vemos cómo pasa el verano una niña de seis años con sus pequeños amigos. Parecen seres silvestres que disfrutan lo indecible con sus correrías por los aledaños de unas autopistas meridionales que prometen diversión a los adultos infantilizados. La madre de la niña malvive cada día y parece que siempre está a punto de perderlo todo. Sin saber muy bien cómo, el gerente del motel intenta proteger a esos seres tan felizmente desvalidos.

Tras la extraordinaria Tangerine Sean Baker solo podía hacer otra película perfecta. De la Costa Oeste se ha venido a Florida para retratar a esta infancia feliz y a la deriva que, con menos dramatismo, me recuerda a la de aquella otra joya que se titulaba Nadie sabe y con la que aquí supimos de la maestría de un japonés llamado Kore-Eda. Con Estiu 1993 de Carla Simón formarían un tríptico inigualable sobre la capacidad de la camara para captar la vida en presente continuo de quienes acaban de estrenarla. La protagonista de The Florida Proyect es el arquetipo de la felicidad más salvaje en las periferias urbanas. Es una pequeña gamberra sin más criterio moral que el de satisfacer su hedonismo compartido y trepidante. A su alrededor los adultos son también seres fascinantes. Sea por el carácter indómito de esa madre joven que no sabe de más futuro que el que pueda haber cada día o por esa ternura de angel de la guarda que destila un Willem Dafoe que tendrá bien merecido cualquier premio que le den por este personaje que me ha recordado los mejores momentos de Clint Eastwood. Así que The Florida Proyect me confirma que Sean Baker es un director del que tendríamos que saber mucho más. De lo que pueda hacer a partir de ahora y también de sus trabajos anteriores que bien merecerían que algún festival le dedique una retrospectiva.

domingo, 11 de febrero de 2018

Muchos hijos, un mono y un castillo

de Gustavo Salmerón. España, 2017. 90.
11 de febrero de 2018. Cines Renoir Plaza de España, Madrid.

Lo que enuncia el título es lo que quería tener Julita cuando era joven. Y lo consiguió. Ahora que es anciana ya no tiene ni el mono ni el castillo, pero sigue rodeada de hijos y de muchas cosas.

España está llena de Julitas. Seres locuaces y alegres para los que ninguna pregunta debe quedar sin respuesta y corolario. La cámara de su hijo no le importuna porque alguien que la escuche es lo único que necesita esta mujer para largar sus peroratas sobre cualquier cosa. Más que pegar la hebra lo suyo son los soliloquios intermitentes y chocantes. Con un personaje así y cierta habilidad en el montaje no es difícil armar una película tronchante. Aunque cabe dudar si este exhibicionismo verbal de la tercera edad ibérica, que tan grato resulta en la intimidad familiar, no es un material demasiado sensible para convertirlo en película. Sobre todo cuando, a diferencia de lo que hace Paco León con su hilarante Carmina, el dispositivo que aquí se utiliza no aparenta ser una ficción naturalista, sino completamente real. En la sala hay muchas risas. Seguramente porque esta Julita con querencias de Diógenes es tan singular como próxima. Igual que tantas ancianas cuyos chascarrillos resultan divertidos en la intimidad, pero a las que pocos hijos querrían ver en una pantalla para que otros se ríen con ellas (¿o de ellas?).

sábado, 10 de febrero de 2018

El joven Karl Marx

de Raoul Peck. Francia, 2017. 112’.
10 de febrero de 2018. Cines Golem, Madrid. V.O.S.

Marx. Y también Engels. Desde la Gaceta Renana hasta el Manifiesto Comunista vemos la construcción de una amistad inquebrantable y la gestación de una obra que reinterpretó la historia y se propuso cambiarla.

En París, en Bruselas, en Londres. En su vida familiar y en sus afanes públicos. Siempre en complicidad con su camarada y amigo Friederich Engels. Eso es lo que nos muestra esta interesante película sobre el joven Karl Marx, aquel filósofo y estudioso de la historia del que en apenas tres meses se celebrará el bicentenario. Quien no supiera nada de él, con este retrato comprendería que se trata de alguien que sigue estando de actualidad. Él hablaba entonces de alienación y de plusvalía. Y hoy sigue teniendo mucho sentido hablar de la primera e intentar contener los estragos de la segunda. Ojalá que Raoul Peck se anime a dirigir una segunda parte sobre el Marx maduro. El bicentenario bien lo merece.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Sin amor

de Andrey Zvyagintsev. Rusia, 2017. 128.
7 de febrero de 2018. Cines Van Dyck, Salamanca.

Un matrimonio que está en trámites de divorcio y pendiente de vender su piso no sabe qué hacer con su hijo de doce años. Cada uno ya tiene una nueva pareja con la que es feliz, pero los encuentros entre los dos muestran lo mucho que se detestan. Hasta que el hijo desaparece y durante unos días la búsqueda los mantiene obligadamente unidos.

Vuelvo por décimo año a las sesiones del master de Estudios Sociales de la Ciencia y como siempre me paso por mis queridos cines Van Dyck. El duro temporal que me ha puesto difícil este viaje se prolonga en esta película radicalmente invernal en la que Zvyagintsev vuelve a demostrar su maestría (como en Elena y en Leviathan) para retratar con aspereza aspectos nada reconfortantes de la sociedad rusa. En este caso las relaciones de esta familia en descomposición en cuyo trasfondo intuimos también unos cambios en las formas de viva de su país hacia los que este magnífico director no parece nada complaciente. El contraste entre la forma en que viven sus protagonistas la relación que están finiquitando y la que cada uno de ellos inicia con su otra pareja tiene un contrapunto pesimista en ese epílogo que parece concluir que los afectos así planteados les acabarán devolviendo al punto de partida. Por lo demás, los discursos paralelos sobre la religión y sobre Ucrania que escuchamos en la radio o en el televisor añaden una nota más de pesimismo a este desasosegante relato. La belleza inicial de las imágenes invernales del río y esa cinta que el niño cuelga en la rama de un árbol, quizá como anuncio de peligros de los que la naturaleza no escapaz de proteger, son casi un símbolo de la descorazonadora mirada de este director que tanto parece echar en falta algo de compasión en las criaturas que retrata.

martes, 6 de febrero de 2018

The square

de Ruben Östlund. Suecia, 2017. 142.
6 de febrero de 2018. Casa de la Cultura, Avilés. V.O.S.

Un gran museo de arte contemporáneo de Estocolmo prepara una exposición centrada en la idea del cuadrado como espacio acogedor. Para promocionarla su director artístico encarga un video que resultará muy polémico. También tendrá problemas con la forma en que consigue recuperar la cartera y el móvil que le robaron en la calle mientras creía estar ayudando a una chica.

El tono irónico sobre los discursos y ambientes característicos de los museos de arte contemporáneo hace que The square pueda parecer un grato divertimento casi en clave de comedia. Pero el director de Fuerza mayor va más allá y retoma la cuestión de la dificultad de gestionar las responsabilidades derivadas que acciones imprevistas. Tal es la situación de Christian, este elegante director artístico del museo que ha de asumir las consecuencias de decisiones que no se le habrían ocurrido a él pero que asumió como propias (llevar los pasquines amenazantes al edificio de quien le robó el móvil o encargar ese video en el que una niña sueca explota). Por lo demás, los reclamos de ayuda (de la chica en la plaza, del niño en la escalera y de la otra chica en la cena) son algunos de los hilos conductores de una película que tiene mucho más calado reflexivo del que a primera vista parece. Pero es que, además de las divertidas ironías estéticas y de las lúcidas confrontaciones éticas, The square contiene momentos surrealistas y formalmente tan cautivadores como la presencia del mono en casa de la chica o la de ese personaje de maneras simiescas en la impresionante escena que hace tan llamativo el cartel.

lunes, 5 de febrero de 2018

El hilo invisible

de Paul Thomas Anderson. EE.UU., 2017. 130.
5 de febrero de 2018. Cines Parqueastur, Corvera.

Reynolds Woodcock vive con su hermana totalmente dedicado a vestir a las mujeres de la élite europea. Hasta que conoce a Alma, una joven camarera con la que, a pesar de su extraño carácter, llegará a tener una complicidad especial. Ella se convertirá en su modelo, en su amante y también en su esposa.

Paul Thomas Anderson dirige esta historia de aires clásicos y maneras subyugantes que tiene tanto interés por las interpretaciones superlativas de Daniel Day-Lewis y Lesley Manville como por la manera en que se narra esta historia de amor peculiar en un entorno creativo muy singular. Además de los hilos y los vestidos, en esta película tienen notable importancia las comidas. Particularmente esos desayunos en los que se muestra el estado de ánimo de él y esas cenas en las que, cocinando setas peligrosas, ella toma las riendas de la relación. La música casi permanente de Jonny Greenwood, lejos de subrayar en exceso, acompaña magníficamente la atmósfera de esta película llena de gestos parsimoniosos y expresivos. Así que Paul Thomas Anderson nos ofrece dos horas de escenas formalmente cautivadoras con las que va hilvanando una historia de amor poco común.

domingo, 4 de febrero de 2018

Call me by your name

de Luca Guadagnino. Italia, 2017. 130’.
3 de febrero de 2018. Cines Los Prados, Oviedo.

Verano del ochenta y tres en una casa solariega del norte de Italia. Allí pasa los días Elio, un adolescente que se entretiene con los libros, la música, las chicas y los chapuzones. Pero la llegada de Oliver, un joven americano muy cautivador que viene a ayudar a su padre, le hará descubrir la intensidad del amor.

Luca Guadagnino nos muestra la adolescencia estival, la iniciación homosexual y un modelo de familia envidiable en esta agradable película que nos devuelve a un verano tan inolvidable como aquel de 1983. Más allá del guión de James Ivory a partir de la novela de André Aciman, la película consigue mostrar esas atmósferas y encuentros que hacen que un verano pueda marcar toda una vida. Aunque la intensidad estival sea mayor en la magnífica Estiu 1993 de Carla Simón y la atracción homosexual esté mejor perfilada en Taekwondo, aquella joya que vi en el Espacio INCAA Gaumont de Buenos Aires hace un par de años, Call me by your name es una historia de iniciación amorosa especialmente evocadora con la que sintonizará facilmente quien haya vivido la intensidad del amor en un verano mediterráneo.

martes, 30 de enero de 2018

Canaletto y el arte de Venecia

de David Bickerstaff. Reino Unido, 2017. 85’.
30 de enero de 2018. Cines Los Prados, Oviedo.

La exposición en la Queen's Gallery del Palacio de Buckingham en Londres sirve de base a este repaso sobre la obra de Canaletto y la ciudad que la inspiró. Su forma de retratar la arquitectura y los ambientes, su sensibilidad para quintaesenciar la luz veneciana, su relación con el cónsul Smith (el amigo que le abrió el mercado de la nobleza inglesa o quizá el marchante que se enriqueció con su obra). Esos son algunos de los contenidos que hacen interesante un documental que ya sería muy grato por las imágenes que contiene.

Con un planteamiento formal bastante clásico (como es habitual en la serie Exhibition on screen), este documental sobre Canaletto viene a confirmar que Venecia es una ciudad mucho más propicia para la pintura que para la fotografía. Los turistas multiplican desde sus puentes los autorretratos con móviles, pero la disposición de sus infinitos rincones pintureros parece ofrecerse más a la serena mirada del pintor que busca captar la esencia de la luz que a la urgencia del fotógrafo que quiere capturar la singularidad del instante. Aunque no lo parezca, Canaletto dibujaba en la calle y pintaba en su estudio. Así que la composición de sus obras es equilibrada, detallada y minuciosa, pero el color y la luz crean esa atmósfera, casi irreal, que asociamos con una ciudad que, en la memoria de quien la conoce y en la imaginación de quien aún no la ha visto, se parece más a los cuadros del pintor que a las imágenes reales con las que Bickerstall los va cotejando en la película. Así que la pintura de Canaletto es un modo de construcción de un imaginario. El de esa ciudad de belleza sublime cuya contemplación siempre parece estar buscando la mejor perspectiva para componer un cuadro.

domingo, 28 de enero de 2018

Nina

de Olga Chajdas. Polonia, 2017. 130’.
28 de enero de 2018. Centro Niemeyer, Avilés, 47º Festival Internacional de Cine de Róterdam. V.O.S.

Nina y su marido quieren tener un hijo pero no pueden, así que buscan una mujer que les ayude. Encontrarán a Magda, una joven lesbiana que disfruta de su habitual promiscuidad y que acabará teniendo una relación apasionada con Nina.

Está inspirada en La vida de Adèle de Abdellatif Kechiche. Lo decía en un mensaje virtual uno de los espectadores desde no recuerdo qué ciudad. Y tenía razón porque esta película de tactos, gestos y músicas que acarician y de fotografía fría en los exteriores y colores tórridos en la intimidad, parece la versión polaca (con edades algo mayores) de aquella sobrevalorada reivindicación francesa de la homosexualidad femenina. La atracción entre los dos personajes principales está muy bien retratada y su magnetismo es innegable. Sin embargo, fuera de esa relación apasionada, lo que realmente les pasa a esos personajes se muestra levemente (las tensiones en el matrimonio, la relación del marido con su padre, la de Nina con su hermana, la de Magda con su amante habitual...) De modo que Olga Chajdas no consigue definir bien una historia que interesa más por su núcleo que en conjunto. De todas formas, ha estado muy bien poder asistir desde el Niemeyer a estas cuatro proyecciones del festival de Róterdam (solo nos hemos perdido la de hoy domingo a las tres de la tarde) que hemos visto con una calidad de imagen espectacular, también en los minutos previos y en el coloquio posterior a cada película desde esa sala holandesa que parecía ser la nuestra. Conectarnos en directo con un festival internacional de relevancia es una excelente iniciativa que resultaría aún más que interesante si, en lugar de ser todo en inglés, se planteara también para festivales importantes de los países que hablan nuestra lengua. Así que me relamo imaginando que, por ejemplo, pudiera ver desde el cine del Niemeyer las proyecciones del BAFICI. Algo que sería muy lógico en este lugar que es el más iberoamericano de Asturias y quizá de España. Así que, en vez de hablar tanto de la marca España y de hacer tan poco por la eñe, quienes tienen responsabilidades culturales en el ámbito iberoamericano deberían aprovechar la inmensa ventaja que supone compartir esta lengua para promover cosas así. Seguro que las transmisiones en directo desde festivales en español interesaría en muchos lugares de América y del resto del mundo. Por ejemplo, en ciudades como esta o en todas las que tienen centros del Instituto Cervantes.

sábado, 27 de enero de 2018

Blue my mind

de Lisa Brühlmann. Suiza, 2017. 97’.
27 de enero de 2018. Centro Niemeyer, Avilés, 47º Festival Internacional de Cine de Róterdam. V.O.S.

Mía llega a un nuevo instituto. Allí se hará amiga de las malotas de la clase. Su iniciación en la cara oscura de la adolescencia coincidirá con su primera menstruación. Y con los primeros síntomas de que se está convirtiendo en sirena.

El tema de la preadolescencia peligrosa está siendo casi un género en el cine europeo. No me refiero a esa compasiva mirada que tenía el Truffaut de Los cuatrocientos golpes sino a la perplejidad y rechazo hacia esas edades que se manifiestan en películas tan sobrevaloradas como La clase de Laurent Cantet, tan desagradables como Crudo de Julia Ducournau o tan enervantes como Aurora de Emilie Deleuze. Seguramente hay razones que explican por qué en el cine francés resultan tan tentadores esos temas, pero me parece que presentar de ese modo a esas edades no contribuirá a reducir el declive demográfico de nuestro continente. Desde la Suiza germanoparlante Lisa Brühlmann se apunta en parte a esa moda y nos presenta en Blue my mind a unas féminas muy poco recomendables en el entorno de una protagonista que tiene buenos motivos (ella sí) para ser insoportable. Sin embargo, la metamorfosis en sirena es una idea sugerente que hace muy singular esta historia y la libera de algunos tópicos.

Amateurs

de Gabriela Pichler. Suecia, 2018. 102’.
27 de enero de 2018. Centro Niemeyer, Avilés, 47º Festival Internacional de Cine de Róterdam. V.O.S.

A un pueblo sueco le espera un futuro brillante si se confirma la instalación de un gran supermercado alemán. Aún no se ha decidido el emplazamiento porque esa localidad debe competir con otra del país. Así que el ayuntamiento encarga un video para promocionar las virtudes del lugar. Mientras tanto, unas jóvenes preparan otro en el que quieren reflejar el carácter de sus gentes.

El verdadero rostro de la Suecia multicultural. Tal podría ser el subtítulo de esta película de formato híbrido (hay imágenes más o menos ficcionadas y otras que podrían corresponder a las grabaciones de esos amateurs) y contenido simpático. Hay momentos desmañados, pero también situaciones muy interesantes como las que reflejan las formas de integración en Suecia de las distintas generaciones de inmigrantes o ese interesantísimo diálogo crítico entre los alumnos de un instituto y el director de documentales que quiere aleccionarles sobre la ética en su trabajo. Así que no ha estado nada mal esta segunda película de las que nos llegan desde el festival de Róterdam aquí en el Niemeyer. Antes de la proyección asistimos en directo a la presentación de la película allí y tras ella hay un animado coloquio con los protagonistas. Todo en inglés (lo dicho y lo escrito) y sin evidencia lingüística alguna (ni siquiera en los créditos ni en los carteles) de que Róterdam sea una ciudad holandesa y no esté en ese país que no quiere ser europeo.

viernes, 26 de enero de 2018

Pin cushion

de Deborah Haywood. Reino Unido, 2017. 82’.
26 de enero de 2018. Centro Niemeyer, Avilés, 47º Festival Internacional de Cine de Róterdam. V.O.S.

Lyn y su hija Iona estrenan nueva vida en otro lugar. Las dos quieren integrarse y tener buenas relaciones en el pueblo, pero su carácter pasmado y colorista no es bien recibido allí. Aunque Iona hace lo que puede por tener amigas, las adolescentes con las que se relaciona solo disfrutan tratándola mal. Lo mismo le pasa a su madre que también es condenada al ostracismo por las mujeres del lugar.

El acoso y el maltrato visto desde la almibarada manera de vivir de unas víctimas que padecen la versión femenina de una maldad que resulta igual de cruel que la otra. Pin cushion tiene la virtud de extremar los perfiles de los personajes (tanto los malos como los inocentes) haciéndonos sentir compasión hacia unas víctimas cuyos perfiles ridículos percibimos con la misma nitidez con que los ven las canallas que les hacen la vida imposible. Es, por tanto, una película edificante con una estética muy singular que encajaría perfectamente en la sección Enfants Terribles del  festival de Gijón. Así que ha sido un buen comienzo para la serie de proyecciones que este fin de semana llegan en directo desde el festival de Róterdam a cuarenta salas de Europa, siete de ellas en España (en Madrid: La Casa Encendida; en Barcelona: Cinemes Girona; en San Sebastían: Tabakalera; en Santiago: Numax; en Palma de Mallorca: Cineciutat; y en Asturias: el CMI Pumarín de Gijón y el Centro Niemeyer de Avilés).