miércoles, 31 de julio de 2013

Ese oscuro objeto del deseo

de Luis Buñuel. Francia-Italia-España, 1977. 103'.
31 de julio de 2013. Filmoteca Española, Madrid. V.O.S.


En el viaje en tren entre Sevilla y Madrid Mathieu, un francés acomodado, relata a sus compañeros de compartimento sus andanzas con Conchita, la bella joven andaluza objeto de un deseo (¿casi?) siempre inalcanzable.

A los treinta años de su muerte la Filmoteca Española le dedica un ciclo a Luis Buñuel que incluye Ese oscuro objeto del deseo, su última película. La primera, Un perro andaluz,  la hemos vuelto a ver hace menos de un mes en la exposición del Reina Sofía sobre Dalí (justo cuando se cumplen treinta años de aquella otra gran exposición que vimos en el palacio de Pedralbes en aquel viaje en el que el azar nos fue tan necesario). Se podrían decir muchas cosas de esta película que tan bien ha resistido el paso del tiempo. La socarronería disruptiva de una historia (aparentemente) lineal con moscas en los vasos, ratones en las trampas, psicólogos enanos y atentados de grupos terroristas como el GARNJ (Grupo Armado Revolucionario del Niño Jesús) me ha gustado tanto como la primera vez que la vi. Y el atrevimiento de combinar dos actrices para encarnar a una andaluza (de nombre tan poco inocente como Conchita) con belleza delicada (Carole Bouquet) o racial (Ángela Molina) me ha recordado el surrealismo onírico del primer Buñuel. Aunque Fernando Rey no porte navajas ni mire pupilas en la luna llena, ese absurdo saco que carga a lo largo de la película y esa tensión sexual no resuelta recuerda aquellas imágenes en blanco y negro en las que unas manos palpaban unos pechos con los ojos en blanco o arrastraban la carga de la burguesía, la religión y la muerte en forma de piano, curas y cadáver. El color y la ironía de este oscuro objeto del deseo andaluz es, por tanto, el cierre perfecto de una carrera cinematográfica imprescindible.

lunes, 29 de julio de 2013

Tú y yo

de Bernardo Bertolucci. Italia, 2012. 103’.
28 de julio de 2013. Cines Verdi, Barcelona. V.O.S.


Un supuesto viaje escolar a la nieve sirve de excusa a un adolescente airado para pasar una semana escondido en el sótano de su casa. Allí coincide con su hermanastra, que también se oculta para pasar el mono y desengancharse de las drogas. Su convivencia clandestina resultará iniciática para él y catártica para ella.

Ayer Pasolini y hoy Bertolucci. El azar ha ordenado así las últimas películas que he visto en Barcelona. La vecindad entre esos directores no estaba solo en sus domicilios romanos, en algunos momentos también estuvo en sus filmografías. Bertolucci fue durante mucho tiempo mi primer director. El primero que me fascinó y que seguí en aquel tiempo juvenil en que uno creía que en el cine era posible señalar lo mejor: la mejor película, el mejor director, el mejor actor... Novecento, El último tango o El último emperador ocuparon para mi ese lugar durante algún tiempo. Por eso me alegro ahora de que el querido director italiano, que casi no sale de su casa, haya regresado al cine para encerrar a esos dos jóvenes en un sótano y crear atmósferas evocadoras de otros lugares cinematográficos propicios para los encuentros sentimentales (El último tango, Soñadores) y las relaciones tóxicas (La luna). Esa fingida semana blanca será una decisiva semana en blanco para estos dos (casi) hermanos (más que) fraternos que se encuentran y redimen en las encrucijadas de esa edad juvenil tan radical y decisiva como apasionada e ingenua.

domingo, 28 de julio de 2013

Las mil y una noches

de Pier Paolo Pasolini. Italia, 1974. 129’.
27 de julio de 2013. Filmoteca de Cataluña, Barcelona. V.O.S.


Nur-ed-Din ha comprado a Zumurrud en una subasta, aunque en realidad ha sido ella quien ha elegido a su joven amo. Las peripecias de la pérdida y búsqueda de la esclava dan lugar a una serie de historias fantásticas sobre el sexo y el amor.

Una jornada pasoliniana en Barcelona. Por la mañana visitamos la estupenda exposición “Pasolini Roma” en el CCCB (un lugar que casi nunca nos defrauda) y en la tarde vimos en la Filmoteca la última película de su “Trilogía de la vida”. Antes de Las mil y una noches se proyectó Los muros de Sana’a, un cortometraje documental en el que Pasolini reivindicaba los magníficos paisajes urbanos de Yemen y denunciaba los riesgos de deterioro por el contacto con el mundo occidental. Y precisamente lugares bellísimos de Yemen, Eritrea, Irán, Etiopía, India y Nepal son los que Pasolini eligió para filmar esta fascinante película hecha de historias que están siempre a punto de perder la coherencia, pero nunca el interés. El relativo desaliño del montaje se compensa con la belleza de las imágenes y lo legendario y poético de las pequeñas historias que se hilvanan en esta película que invita a volver a ver las otras de la trilogía y a repasar el resto de su filmografía. De hecho, me he comprado algunas en la tienda del CCCB.

sábado, 27 de julio de 2013

La bicicleta verde

de Haifaa Al-Mansour. Arabia Saudí, 2012. 100’.
26 de julio de 2013. Cines Alexandra, Barcelona.


Wadjda quiere tener una bicicleta verde y correr más rápido que su amigo Abdullah. Estudia intensamente el Corán para ganar un premio con el que podría comprarla. Pero montar en bicicleta, como tantas otras cosas, no es propio de mujeres en Arabia Saudí.

Tampoco hacer películas. Wadjda es una pionera montando en bicicleta y Haifaa Al-Mansour lo es haciendo cine en su país. Y buen cine, por cierto. La bicicleta verde es una historia sencilla en la que pasan pocas cosas, pero también una gran película que, tratando con cariño a los personajes, muestra con sutileza una vida escindida por sexos y por espacios. El de la escuela de niñas resulta el más obsceno. Quizá porque allí son las propias mujeres las que vigilan y mantienen la dura ortodoxia sexista. La bicicleta verde que Wadjda anhela (el color no es casual tratándose de un país musulmán) tiene su contrapunto en el vestido rojo que su madre no llegará a comprar. Dos generaciones de mujeres con distintas expectativas en su relación con los hombres: su madre solo puede aspirar a no perder a su marido, pero Wadjda quiere correr al lado de Abdullah. Y quizá ganarle. De hecho, lo consigue en esa espléndida escena final que tanto recuerda a aquella promesa de libertad con que Truffaut terminaba Los cuatrocientos golpes.

viernes, 26 de julio de 2013

Antes del anochecer

de Richard Linklater. EE.UU., 2013. 108’.
25 de julio de 2013. Cines Verdi, Barcelona. V.O.S.


Una jornada de vacaciones en Grecia para Celine y Jesse. El amor fugaz de hace casi dos décadas (Antes del amanecer) se ha convertido en convivencia estable tras la tarde parisina de hace nueve años (Antes del atardecer). Entre las complicidades y los reproches oscilan unos diálogos que definirán el futuro de su relación antes del anochecer.

Si no tuviera precedentes esta sería una sugerente historia sobre el vértigo de la estabilidad sentimental interpretada por dos actores magníficos en escenas con una continuidad tan sencilla como prodigiosa. Pero los espléndidos antecedentes cinematográficos de esta pareja hacen que esta nueva visita a su vida tuviera muchas probabilidades de fracasar. Pero no. Ni la pareja ni la película han salido mal parados de este nuevo desafío. Escenas deliciosas como la de la comida (que tan bien retrata las edades del amor) o la del paseo en la tarde (que tanto recuerda al fascinante paseo parisino de Antes del atardecer) compensan otras más tensas como la del diálogo en la habitación del hotel. Tras esta trilogía (que tan difícil ha puesto el posible título a una nueva película) la tesis sentimental de Linklater podría resumirse en que una pareja tiene futuro si disfruta hablando de la vida (y de su vida). Quizá no sea suficiente pero es una condición necesaria.

sábado, 20 de julio de 2013

Apuntes de Frank Gehry

de Sydney Pollack. EE.UU, 2005. 83’.
19 de julio de 2013. Centro Niemeyer. I Festival Internacional de Cine y Arquitectura de Avilés. V.O.S.


Sydney Pollack acompaña a Frank Ghery. Habla con él en su casa y en su coche. Asiste en su estudio al proceso creativo de dar forma a sus edificios. Y también hace que otros hablen de él. Casi todos con devoción. Hasta su psicólogo.

De los recortes tentativos en sus maquetas a los edificios definitivos en las ciudades. Pollack nos muestra a Ghery en una intimidad creadora que parece más la de un artesano experimental que la de un técnico racional. Aunque no se oculta la envergadura de su estudio ni la importancia de su equipo, lo esencial es poner de manifiesto la (divina) humanidad de un arquitecto (estrella). Hoy no hubo cortometraje previo. Pero sí conferencia. Esta vez sobre arquitecturas alienígenas. Es decir, sobre la vecindad entre las obras de los arquitectos-estrella y los artefactos del cine de ciencia-ficción que vienen dispuestos a destruir la Tierra. Esa venía a ser la tesis de una conferencia entretenida que le habría gustado mucho a Carlos de Inglaterra. La mesa redonda posterior no tuvo mucho interés. Tan solo (otra vez) algunas aportaciones de ciertos arquitectos del público. Durante más de una hora se habló de arquitecturas icónicas sin apenas citar a Niemeyer ni al lugar en el que nos encontrábamos. ¿Será un no-lugar? ¿Querrían algunos que lo fuera? Me siento un alienígena.

viernes, 19 de julio de 2013

J.L. Sert. Un sueño nómada

de Pablo Bujosa. España, 2013. 72’.
18 de julio de 2013. Centro Niemeyer. I Festival Internacional de Cine y Arquitectura de Avilés. V.O.S. 

Tras la construcción del pabellón de España para la Exposición de París de 1937, Sert se va a Cuba y pronto a Estados Unidos. Será un exiliado tan reconocido internacionalmente como olvidado aquí. Su relación con los artistas más importantes del siglo XX, sus concepciones arquitectónicas y urbanísticas, su importante papel en la Universidad de Harvard y las características de algunas de sus obras se repasan en esta película que recorre con rigor una biografía bien interesante.

Es como un documental para la BBC. La descripción es del propio director y no puede ser más acertada. Riguroso, interesante, documentado, accesible. Lo que se espera de un buen documental. No hay concesiones al género de los documentales creativos (el propio Pablo Bujosa también lo dejó claro). Se trataba de dar a conocer a la persona y la obra de alguien que para muchos (empezando por el propio director) resultaba bastante desconocido, a pesar de haber sido el creador de un lugar tan popular como la Fundación Miró de Barcelona o de haber alcanzado un enorme prestigio en los ámbitos académicos norteamericanos. Sert se une así a tantos nombres de exiliados que nos hacen pensar en lo qué habría sido de este país si hubiera fracasado aquel golpe aciago del que hoy se cumplen tantos años. La película vino precedida de Minka, un sencillo cortometraje en el que la vida de una casa es paralela a la relación (muy sentimental) entre un japonés y un norteamericano. Antes hubo una conferencia sobre decorados arquitectónicos en el cine (un repaso histórico sin mucha gracia) y después un coloquio en el que sobresalieron las interesantes aportaciones del director del documental y de María Charneco, una arquitecta que está haciendo su tesis sobre Sert y que asesoró en sus contenidos.

miércoles, 17 de julio de 2013

La escala humana

de Andreas Mol Dalsgaard. Dinamarca, 2012. 76’.
17 de julio de 2013. Centro Niemeyer. I Festival Internacional de Cine y Arquitectura de Avilés. V.O.S.


Copenhague, Nueva York, Los Ángeles, Congqing, Siena, Melbourne, Daca y Christchurch son las ciudades que sirven para mostrar en cinco capítulos que otro urbanismo es posible.

El título no puede ser más claro. Se reivindica un urbanismo a escala humana. Una ciudad para las personas. Una planificación participativa. El enemigo es siempre el mismo, la ciudad hecha a la medida del automóvil. La alternativa, el empoderamiento del peatón y el ciclista. Quien lo revindica es el arquitecto danés Jan Gehl. Por lo demás, nada nuevo para quienes encontrábamos más estimulante a Ivan Illich que a Robert Moses. Antes de este documental se proyectó el cortometraje Noncity de Andrea Fernández y Nuno Pessoa: una denuncia anti-Seseña, pretendidamente poética, que resulta tan tópica como relamida. La tarde había comenzado con una conferencia pastiche bastante prescindible y terminó con una mesa redonda que tuvo interés por la intervención de algún arquitecto presente entre el público y por la reivindicación que hizo Juan Carlos de la Madrid de la magnífica simbiosis entre arquitectura y cine que tenemos en Avilés en los cines Marta (hoy los más antiguos de Asturias). Allí el séptimo arte resiste a diario en un hermoso palacio construido hace más de tres siglos (antes de que hubiera películas). Y es que en Avilés muchas cosas están hechas a escala humana. La última este maravilloso lugar en el que se desarrolla un festival que, sorprendentemente, no le dedica ninguna conferencia ni mesa redonda al maestro brasileño que lo creó. Ni siquiera una película.

martes, 16 de julio de 2013

360. Juego de destinos

de Fernando Meirelles. Reino Unido, 2011. 112’.
15 de julio de 2013. Cines Marta, Avilés.


Una eslovaca se inicia en la prostitución con su hermana siempre pendiente de ella. Un matrimonio inglés tiene tentaciones adúlteras. Una joven brasileña deja a un novio infiel. Un hombre mayor busca a su hija desaparecida hace años. Un recluso por delitos sexuales se expone a la tentación. Un dentista musulmán ama a una mujer casada. El ayudante de un mafioso quiere abandonarlo. Esas son las encrucijadas de unas vidas que se entretejen levemente en una ronda que tiene como escenarios Viena, Londres, París, Denver, Phoenix y de nuevo Viena.

Aunque no estuvieran los siempre magnéticos Jude Law, Rachel Weisz o Anthony Hopkins la película también sería estupenda. Seguir la vida de una persona a la que le pasa algo interesante,  cambiar de objetivo cuando se cruza alguien a quien también apetece seguir, hacer de esos fragmentos una serie de eslabones que terminan por cerrar una cadena. De eso va esta película. Las buenas historias no siempre necesitan nexos causales. A veces solo leves conjunciones. Si me atrapa y es coherente no me importa que una historia resulte improbable. Es cine. Y en este caso también literatura. Me fascina lo que les sucede a esos tres personajes en una noche de nieve en el aeropuerto de Denver, me gustaría que el dentista musulmán resolviera bien su dilema y desearía que no tuviera fin el encuentro entre la bella y la bestia en ese periplo de 360º por Viena. Meirelles ha hecho que me interesen esos trozos de vidas y que les desee lo mejor. Para mi es más que suficiente. Y es que esta historia no quiere ser trepidante como Ciudad de Dios, ni establecer tesis globales como las de González Iñárritu en Babel. Por eso defraudará a quienes busquen algo de aquellas en este Juego de destinos. Pero no a quienes disfrutamos jugando a cruzar las pequeñas historias que surgen ante nosotros y a imaginar que la vida tiene sentido. O que podríamos dárselo.

viernes, 12 de julio de 2013

Un amigo para Frank

de Jake Schreier. EE.UU., 2012. 95’.
11 de julio de 2013. Cines Marta, Avilés.


Frank vive solo y está perdiendo la memoria. Su hijo se preocupa y le lleva un robot para que le ayude. La resistencia inicial hacia el intruso se convierte en sintonía con el cómplice.

Una sencilla historia sobre un futuro posible en el que se cumplen las tres leyes de Asimov. Frank Langella compone un retrato perfecto de ese deterioro incipiente en el que perder la memoria no es tan importante como perder la dignidad. Su compañero sin nombre (“ya sabes que no pienso, luego no existo”) también se hace querer. Sobre todo por esa complicidad que le permite a Frank volver a hacer lo que más le gustaba: atracar con estilo. Las referencias a los libros que agonizan, a las lecturas compulsivas y a ese Quijote que es la primera joya que Frank y su fiel sirviente consiguen robar, hacen que la película sea muy sugerente. Quien quiera reflexionar sobre la identidad y la naturaleza humana encontrará excusas para hacerlo en esta agradable historia sobre la frágil memoria de un hombre y la memoria reseteable de un robot.

jueves, 11 de julio de 2013

Mi encuentro con Marilou


de Jean Becker. Francia, 2012. 90’.
10 de julio de 2013. Cines Marta, Avilés.


Un pintor maduro quiere escapar de todo. Una adolescente no tiene a dónde ir. El encuentro será balsámico para los dos.

Tailandier tiene una depresión histérica. Marilou una madre que vive con un maltratador. La huida/encuentro de ambos podría ser la base de una buena película. Pero no es el caso. Nada que ver con esos otros encuentros entre hombres maduros y mujeres jóvenes con que nos obsequiaron hace poco Fernando Trueba (El artista y la modelo) y Javier Rebollo (El muerto y ser feliz).

martes, 9 de julio de 2013

La mejor oferta

de Giuseppe Tornatore. Italia, 2013. 124'.
8 de julio de 2013. Cines Marta, Avilés.


Virgil Oldman es experto en obras de arte y propietario de una prestigiosa casa de subastas. De carácter distante, acabará fascinado por una joven que le encarga el inventario de su mansión. Ella vive oculta en una habitación secreta. Como la que él tiene en su casa para guardar su colección de retratos de mujeres.

¿Se pueden falsear los sentimientos como se falsean las obras de arte? De esto trata esta película que es mucho más que un espléndido thriller psicológico. Además de una colección de imágenes fascinantes, La mejor oferta es un delicado mecanismo de correspondencias y simetrías entre la belleza y el amor, entre el original y la copia, entre habitaciones que ocultan bellas mujeres, entre la vulnerabilidad de un hombre maduro que solo sabía amar al arte y la de una joven hermosa que había renunciado al mundo. La elegancia de los ambientes, los encuadres y los gestos haría ya muy grata esta película. Pero el dispositivo que  Tornatore pone en marcha en ella es tan perturbador como ese autómata dieciochesco que se convierte en metáfora del engaño y la soledad.

sábado, 6 de julio de 2013

El tiempo de Plácido Meana

de Kike Narcea. España, 2013. 85’.
5 de  julio 2013. Pequeño Cine Estudio, Madrid. V.O.S.


En la barra de un bar una amiga le va contando a otra lo que ha leído en un cuaderno. Es la historia de tres amigos de Ferrol que quieren hacer un largometraje documental sobre Plácido Meana, el único español que ha publicado en Marvel y del que hace tiempo que nadie sabe nada. Los viajes a Madrid para hacer la película se suceden con la narración del cuaderno y con los intentos de Plácido Meana por viajar en el tiempo.

Una noche memorable. La del estreno de esta sorprendente película en el Pequeño Cine Estudio de Madrid con la presencia de parte del equipo. No hubo presentación ni coloquio, pero sí fuertes aplausos al final. Desde los primeros planos con la camarera y su amiga cartera hasta el estreno final de la película en un centro cultural playero, no hay escena (ni casi plano), ni diálogo (ni casi frase) en que decaiga el interés. Hilarante, metateórica, casposa, reflexiva, corrosiva, matizada, directa, perifrástica, original, arquetípica… Todo eso y mucho más es esta película que se estrena ahora en Madrid y en Ferrol. Y que merece ser vista en muchas salas. Es un juguete artesano al que se le nota la genialidad y la tenacidad de sus creadores. Las interpretaciones, los diálogos, los escenarios, el montaje y el conjunto de la película son todo lo desaliñados e impecables que requiere una historia alucinante protagonizada por unos tipos que pueden despertar tanta grima como fascinación. Se partirán de risa quienes compartan (o no) algo de esas vidas. Y disfrutarán con su ironía quienes simplemente gusten del buen cine. Mejor retiro esta última frase. No quiero pensar lo que haría con ella Kike Narcea. Si criticando el título de su propia película le meten un buen repaso a Aristarain, imagino lo que sus personajes dirían de esta reseña.

viernes, 5 de julio de 2013

Menú degustación

de Roger Gual. España-Irlanda, 2013. 85’.
5 de julio de 2013. Pequeño Cine Estudio, Madrid. V.O.S.


La última cena en un afamado restaurante de la Costa Brava que cierra (podría ser “El Bulli”, pero la asesoría la han hecho los de “El Celler de Can Roca”). Una condesa viuda, dos japoneses con intérprete boba, un extraño relojero de notable paladar, un editor neoyorkino enamorado y una pareja rota formada por un pediatra y una escritora. Esos son los afortunados protagonistas de esa última cena que aspira a ser inolvidable.

Las voces en el contestador de la pareja que se reencuentra abren una película que se promete deliciosa. Y lo va siendo en los previos a la cena, en las llegadas al restaurante y en los primeros platos. Pero el accidente del postre no solo estropea la cena, también la película. Las sorpresas iniciales dan paso a cierta previsibilidad y el glamour de algunos personajes se va diluyendo. Así que este Menú degustación, bien presentado y de fácil digestión, no será memorable.