martes, 1 de agosto de 2017

Asuntos de familia

de Maha Haj. Israel, 2016. 90.
1 de agosto de 2017. Cines Groucho, Santander.

Un matrimonio mayor no se soporta. Tampoco le va bien a sus tres hijos la vida en pareja. Uno no tiene nada clara su relación con su majísima novia. La hija embarazada tampoco está bien con ese marido bondadoso que anhela ver el mar y que tiene en casa a una abuela deliciosamente amnésica. Y del hijo que vive en Suecia tampoco llegarán a conocer a su pareja cuando vayan a visitarlo.

Frente a su hijo y en medio de un lago nórdico ese matrimonio mayor acabará haciendo una hermosa declaración de desamor. Y eso es esta magnífica película. Toda una declaración sobre la bondad y la belleza que pueden acompañar el desamor. Para empezar, en el propio contexto en que viven estos palestinos israelíes del que apenas se intuyen más conflictos que los de sus propias vidas. Porque es posible y deseable que el cine muestre historias en las que israelíes y palestinos puedan ser algo más que meros sujetos (activos o pasivos) de ese viejo conflicto. Asuntos de familia es una hermosa historia contada con parsimonioso naturalismo y una pizca de surrealismo. Una película muy bella por el exquisito cuidado que la directora pone en todos los encuadres y por su capacidad para hilvanar un relato cautivador en el que no hay subrayados musicales, ni falta que hacen. Y también por los perfiles humanos que consigue desvelar a través del silencio y la flema de sus personajes. Esos maduros matrimoniados de convivencia ritualizada que ya no se soportan. Esa adorable anciana amnésica, entre felina y paquidérmica, que mirando unas baldosas hace una hermosísima evocación de la infancia. Ese yerno que es feliz como un niño cuando por fin se acerca al mar. Y esa pareja que no lo tiene nada claro hasta que se pone a bailar un tango en una comisaría. Así que en esta jornada en que hemos disfrutado con nuestra primera visita al Centro Botín ha sido una suerte encontrarnos en estos estupendos (y hoy bastante concurridos) cines Groucho con esta magnífica película a la que acompaña en la cartelera nada menos que Verano 1993. Los santanderinos son muy afortunados por tener de nuevo una sala de cine que programa tan bien como esta.